El falso debate sobre el uso de las redes sociales en el trabajo

El debate suscitado respecto a la prohibición (tal cual) o el uso de las redes sociales en el entorno laboral obvia, en la mayoría de las ocasiones, la situación de partida de la organización que opta por una u otra vía.

En empresas con déficits importantes de comunicación (léase, aunque no solo, comunicación interna), la apuesta por la restricción es solo una prolongación de su naturaleza. Conceptos como opacidad o jerarquía se alinean mal con el uso de las redes sociales y, en general, con las herramientas 2.0. Los miedos y las resistencias son mucho más poderosos que las oportunidades que se abren.

No es de extrañar, por tanto, que en este tipo de organizaciones el reflejo natural sea la prohibición, sin argumentación.

No existe, pues, debate. La negativa es tajante y, fiel a esta política empresarial, sin posibilidad de discusión.

En el lado opuesto, el debate -a mi juicio- tampoco tiene razón de ser.

Las empresas que se han preocupado por situar a la comunicación como un elemento central de su gestión, gozan de un clima laboral positivo y potencian el crecimiento interno de su personal como base de su solidez no sólo no tienen ningún motivo para desconfiar del uso de las redes sociales sino deberían incentivar su uso.

Esta diferenciación de partida es aplicable, desde mi punto de vista, exclusivamente a la empresa privada, en el ámbito público debería ser, a partes iguales, una exigencia del ciudadano y una responsabilidad de sus gestores.

Qué mejor vehículo que las redes sociales para conversar, intercambiar puntos de vista, ofrecer servicios, resolver dudas, ofrecer información…

Lamentablemente del paso de la teoría a la práctica («del dicho al hecho») hay como dice el adagio popular «un largo trecho».

Las administraciones públicas, en un porcentaje importante aunque afortunadamente cada vez menor, siguen siendo esclavas de las inercias del pasado, de las estructuras monolíticas y absolutamente anacrónicas que sustentan a sus gestores (partidos políticos) y de la falta de voluntad para adecuarse a los nuevos tiempos.

Para enriquecer este debate y ofrecer nuevos puntos de vista, he seleccionado algunos artículos interesantes que han abordado este tema:

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