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Como sabéis por los medios de comunicación Gonvarri nos comunicó formalmente en el día de ayer que no iba a realizar la inversión anunciada en la ampliación de capital ya que no se daban las condiciones que esta compañía consideraba necesarias. José Domínguez Abascal, presidente de Abengoa, en una nota dirigida a los empleados de la empresa.

Cuanto más lo leo, menos lo entiendo. No sé si es ignorancia o directamente provocación.

Si una empresa con más de 24 000 empleados, presencia en más de 80 países y 7 000 millones de euros de ventas gestiona así su comunicación interna…

Que un empleado se entere del preconcurso de acreedores de su empresa, una compañía de esta entidad, por la prensa debería considerarse casi un delito.

Y eso que los problemas actuales de Abengoa se han venido arrastrando desde hace meses.

“Lo que pedimos a la empresa es que nos informe, lo único que sabemos es lo que aparece en la prensa. Es normal que estemos preocupados, es nuestro futuro y el de nuestros hijos”, declaraba un empleado. ¿Es tan difícil de entender esta preocupación?, ¿para qué queremos departamentos de comunicación y directivos implicados en este ámbito si no somos capaces de responder a las más básicas necesidades de información de nuestros empleados?

Pero claro, la mala comunicación (o su ausencia) tampoco se improvisa, es algo que has tenido que estar ensayando durante mucho tiempo.

La mejor comunicación no arregla la peor realidad, aunque sí puede modificar su percepción, Enrique Sueiro

Domínguez Abascal agradece además a la plantilla, en esta misma nota, «el esfuerzo» y reconoce, eso sí: «la inquietud que lógicamente tenéis y espero que con vuestra ayuda podamos mantener por mucho más años el proyecto de Abengoa», añade.

Si como dice José María Gasalla: Lo único que garantiza el éxito de las empresas es la manera de tratar a sus empleados, era fácil adivinar el futuro de Abengoa.

Hemos descubierto al enemigo… y somos nosotros, Walt Kelly

Fuente de la imagen: Freedigitalphotos

3 Comentarios

  • Franco Baldissare
    Posted 02 diciembre 2015 05:03

    Hola Luis. Comparto tu… indignación, digamos. Buscando comprender, tal vez pueda llegar a suponer que lo complejo del llamado a acreedores por parte de la compañía era algo que se manejaba con una confidencialidad tal que ni siquiera el Dpto de CI estaba realmente al tanto. Y es que en esas circunstancias límite quizá lo que menos importe de todo sea el devenir del público interno, lo cual evidentemente es una metida de pata terrible. De una u otra forma, coincido con tu enojo. Este tipo de gestiones ponen en evidencia que cuando se gestiona la CI y hay errores, se notan; pero si no se gestiona, se nota más.

    Saludos!

    • Luis Miguel Díaz-Meco
      Posted 02 diciembre 2015 10:08

      Más allá de la indignación, Franco, es triste comprobar cómo empresas de este tamaño y capacidad siguen arrinconando la comunicación (interna) como si de un elemento prescindible se tratara.

      No se dan cuenta, aún, de que su reputación e imagen dependen directamente de ella…

      Gracias. Un cordial saludo!

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