No critiques a tus enemigos que a lo mejor aprenden, Juan Goytisolo

¿Qué entorno es más favorable para el aprendizaje y el desarrollo profesional? ¿Aquél que te sitúa en una gran empresa con medios y enormes posibilidades o el que te obliga a buscarte la vida, en una organización pequeña, con modestos recursos?

Difícil saberlo pero la segunda opción, habitualmente menos atractiva, ofrece indudables beneficios, sobre todo si por edad o actitud estás aún en disposición de luchar por cambiar las cosas pese a los obstáculos.

En mi caso, he aprendido mucho de libros, experiencias y conversaciones con grandes profesionales de la comunicación, pero en la práctica profesional diaria las enseñanzas fruto de la frustración y del descubrimiento de carencias y posibilidades no satisfechas, creo, han sido mucho mayores.

Es más, incluso de prácticas erróneas -a ser posible ajenas – se obtienen unas pautas que serían difíciles de conseguir de otro modo. Y con la ventaja adicional de haber comprobado que no funcionan.

Seamos pues agradecidos:

Lamentablemente, aprendemos más de los tontos, de los economistas y de otros modelos de roles inversos, pero les pagamos con la peor ingratitud, Nassim N. Taleb

Leí en una ocasión a Enrique Sueiro una anécdota sobre un consultor que viajaba a París, a petición del director general de una empresa para que conociera la organización sobre el terreno y pudiera ofrecer sus recetas de mejora. El buen señor llegó y estuvo todo el primer día acompañado de un empleado. Visitaron clientes, vieron la maquinaria, la logística, comieron… Uno hablaba y el otro… escuchaba. Al término de la jornada se encontró con el director que le preguntó si ya podía dar un diagnóstico de algunos de los problemas de la empresa. A vuela pluma, le ofreció media docena de medidas que podían mejorar el rendimiento de la empresa y la satisfacción de empleados y clientes.

Estupendo y ¡todo solo en un día!

A lo que el consultor contestó: solo son algunas de las ideas que me ha comentado su empleado.

Hagamos, pues, de la necesidad virtud y celebremos que trabajamos en organizaciones imperfectas, en un entorno en continuo cambio, con un enorme margen de mejora, que pasa indudablemente y en primer lugar por cada uno de nosotros.

En lugar de quejarnos, celebremos que trabajamos en organizaciones imperfectas, en un entorno en continuo cambio, con un enorme margen de mejora, que pasa indudablemente y en primer lugar por cada uno de nosotros Clic para tuitear

Fotografía: Unsplash

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