Comunicación y mentira, una pareja muy mal avenida

En comunicación la mentira está contraindicada; en gestión de crisis, prohibida; y ahora, con la web 2.0, es absurdo e inútil emplearla.

Uno de los mandamientos irrenunciables de la comunicación es no mentir.

Existen multitud de recursos para eludir preguntas comprometidas, realizar declaraciones que eviten aquello sobre lo que no queremos pronunciarnos… pero la mentira no debe ser, nunca, una opción.

Lamentablemente vemos cada día cómo se incumple con este precepto. Las consecuencias para la imagen y reputación personales son graves pero si hablamos de una empresa o institución pueden ser devastadoras.

Por ello, me gustaría compartir dos vídeos, eminentemente prácticos, que ofrecen pautas claras para detectar al que miente. De este modo, seremos capaces de conocer mucha más información de la que habitualmente nos trasladan, solo, las palabras.

Los he vuelto a ver gracias a Juan de Dios Orozco en un reciente curso sobre gestualidad y comunicación no verbal.

El primero es muy revelador.
El segundo, además, ofrece el catálogo casi completo. 
Confieso que la primera vez que lo vi me revolvía en el asiento implorando a Bill Clinton que dejara de hacer el ridículo, que reconociera haber mantenido relaciones sexuales con Monica Lewinsky y que pidiera disculpas.
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