Tropezar con la felicidad, Daniel Gilbert

[De vuelta de vacaciones, retomo la actividad en el blog con un tema amable que espero te sirva de inspiración para el nuevo curso laboral que iniciamos].

Aunque pueda parecer mentira, nuestro sistema psicológico se empeña en que seamos felices.

De hecho, somos tan resilientes ante cualquier tragedia que “el 75% de las personas vuelven a ser felices en los dos años posteriores al peor trauma que te puedas imaginar”, tal y como afirma Daniel Gilbert en esta deliciosa entrevista.  Durante siglos hemos supuesto, los psicólogos los primeros, que los acontecimientos terribles (la muerte de un ser querido o ser víctima de un crimen violento) tenían un efecto impactante, devastador y duradero. Hoy sabemos que no es cierto. A pesar del intenso dolor que podemos llegar a sufrir en estas circunstancias, son muy pocos los que caen en una depresión crónica, y la mayoría experimenta niveles relativamente cortos de perturbación.

Tuve ocasión de asistir en 2016 a la charla que este psicólogo de Harvard impartió en el CaixaForum Madrid y acabo de finalizar su último libro, Tropezar con la felicidad, en la que ahonda en los resultados de sus investigaciones.

Estos son algunos de los datos, avalados por la ciencia, sobre la felicidad y sobre los errores de percepción que tenemos sobre cómo abrazarla:

  • Las personas casadas son en promedio más felices que las solteras.
  • Pero, ojo, la felicidad de los hombres se dispara tras una ruptura. Y la de las mujeres también lo hace al cabo de un par de años.
  • El dinero sí compra la felicidad. No hay ni un estudio que muestre que un euro extra hace disminuir la felicidad, si bien es cierto que a partir de cierto nivel de ingresos (cuantificado en 60 000 € en EE. UU.) ganar más dinero apenas te hace más feliz.
El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia, Woody Allen
  • Nuestro cerebro nos ofrece una pésima información sobre cómo de felices seremos en el futuro. Si preguntas a cualquier persona cómo de feliz será si te queda ciego, la mayor parte de nosotros dirá que será infeliz (durante mucho tiempo o incluso el resto de nuestra vida). Si medimos la felicidad de las personas que se han quedado ciegas, vemos que son perfectamente felices.
  • Si somos víctimas de un accidente de tráfico, está demostrado que nos sentimos peor si es fruto de la mala suerte que de una negligencia. ¿Por qué? En este último caso, tenemos a alguien a quien culpar.
  • El secreto de la felicidad bien podría pasar por no pensar tanto en el futuro (por la carga habitual de miedo, preocupación y ansiedad que conlleva). Si bien, en sentido inverso, resulta más placentero imaginar algunos acontecimientos que experimentarlos.
  • Tomamos muy malas decisiones. Pese a la superabundancia de información de la que disponemos y de la multitud de consejeros, gurús y familiares charlatanes, el estadounidense medio se traslada más de seis veces en su vida, cambia de trabajo más de 10 y se casa más de una vez.
En definitiva

Las cuatro actividades cotidianas que más felicidad aportan son gratis: practicar sexo, hacer ejercicio, escuchar música y charlar.

Y si te ha quedado alguna duda respecto a la capacidad del ser humano para superar las adversidades que la vida nos coloca en el camino, no dejes de leer la valoración que respecto a su bienestar y felicidad realizan cuatro personajes estadounidenses que nos ofrecen sus recetas, menos convencionales, para vivir una vida plena:

Dimite de tu puesto de trabajo en medio de un escándalo, humillando a tu pareja si es posible, ingresa en prisión de manera injusta, vende por un puñado de dólares tu participación de 62 000 millones en una empresa y nunca, nunca, te conviertas en un miembro de The Beatles 😂😂


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