Desconfía de quien aparenta saberlo todo

 

Dudar es comenzar a acertar, Víctor García de la Concha

El desconocimiento sobre un tema suele ser proporcional a la confianza que se tiene al opinar sobre el mismo.

¿A cuántas personas conoces con una confianza envidiable en sí mismos, que defienden sus argumentos sin un atisbo de duda y que ofrecen una imagen de aplastante seguridad?

Salvo excepciones, desconfía. Y hazlo proporcionalmente a la confianza, seguridad, e intolerancia a la crítica o la disensión que muestren estas personas.

Vivimos en un entorno complicado, donde las certezas menguan paralelamente al aumento de las incertidumbres.

Vivimos en un entorno complicado, donde las certezas menguan paralelamente al aumento de las incertidumbres. Ante alguien que aparente saberlo todo, desconfía Clic para tuitear

Y todos sufrimos el peso de esta incertidumbre, de la crisis, de la duda.

Bueno, casi todos. Piensa en los políticos o en la inmensa mayoría de los tertulianos .

El entorno actual, el uso de las redes sociales… nos ofrecen la posibilidad de opinar sobre cualquier tema sin pudor, ni conocimiento.

Las opiniones me parecen todo lo que se quiera menos respetables. Todas las opiniones son discutibles, si no fueran así dejarían de ser opiniones para convertirse en axiomas o dogmas, Fernando Savater

Tal y como ha demostrado el efecto Dunning-Kruger, a mayor incompetencia mayor ignorancia sobre nuestra capacidad.

Un peligro en los tiempos que corren porque las personas que actúan de acuerdo con este sesgo cognitivo no solo no reconocen su incompetencia sino que tampoco reconocen la competencia de los demás.

En sentido inverso, cuanto mayor conocimiento tenemos sobre un tema, más conscientes somos de nuestra ignorancia y de la complejidad que nos ofrecen determinadas situaciones.

Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas, Bertrand Russell

Y el problema es que priorizamos las apariencias, vivimos en un mundo de cartón piedra donde la vehemencia, la seguridad incluso el descaro venden mucho más que el conocimiento sosegado, la reflexión, la prudencia o la duda.

Quizá el auge de la polarización ideológica o el fenómeno de la desinformación tengan mucho que ver con ello.


Ilustración: Freepik

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