Información publicada en el diario El Mundo, el 25 de junio de 2014, que puede consultarse si se pincha sobre la imagen

Para el político y sus asesores, la fotografía que encabeza este texto es impagable.

Enormemente rentable electoralmente, proyecta una excelente imagen pública del ministro, le otorga legitimidad y recalca su vocación de servicio al ciudadano (hasta un medio español la publica).

Pero es innecesaria y muestra la enorme distancia que aún existe entre administradores (políticos y entorno) y administrados (sociedad, ciudadanos). Y eso que hablamos de Noruega y no de España.

Por el precio del coche de alquiler, la gasolina y las dietas del ministro y su séquito (equipo de comunicación incluido), se podía haber montado una web colaborativa que hubiera permitido radiografiar cada metro de carretera.

Los usuarios se hubieran mostrado encantados de colaborar en la mejora de una infraestructura que utilizan habitualmente, el proyecto hubiera ganado en legitimidad y el resultado hubiera sido mucho mejor, por mucho que el ministro tenga buena vista y mejor capacidad técnica.

Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos nosotros, Ken Blanchard

La positiva actitud de este ministro noruego, en cuanto a su interés por conocer los problemas de primera mano, escuchar, apreciar el contacto con los ciudadanos…, tiene un cauce natural en los medios sociales.

Es más, tal y como expone un reciente informe de la escuela de negocios Esade, las tecnologías de la información y la comunicación son fundamentales para la modernización de la administración y básicas para la regeneración democrática y la creación de riqueza y empleo.

Además, mejoran la participación y ofrecen una mayor comprensión y control de la agenda política (transparencia).

Ahora que tanto se debate sobre regeneraciones democráticas y refundaciones de partidos políticos, por qué no comenzamos por acercar la política a sus legítimos dueños (ciudadanos) y favorecer su participación en la toma de decisiones.

Me temo que aquí tampoco confluyen los intereses de la mayoría con los de unos pocos. Me temo.

A propósito, la fotografía que encabeza el artículo podía habérsela hecho el ministro igualmente al presentar las mejoras ya realizadas. Y hubiera podido, cómo no, volver a charlar y a recoger las muestras de apoyo al proyecto y a su persona aunque fuera para dar material a los medios de comunicación aún anclados también en el siglo pasado.

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Fuente de la imagen: Freedigitalphotos

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