Wikileaks: ¿fraude o necesario soplo de aire fresco?

Las dudas y ataques, presumiblemente interesados y lógicamente malintencionados, que se han vertido sobre el proyecto Wikileaks y sobre su fundador no nos deberían apartar de la necesaria reflexión hacia una iniciativa que amenaza con romper el férreo control (censura, opacidad, manipulación) que instituciones poderosas y conglomerados económicos (bancos, multinacionales, gobiernos) establecen sobre cierto tipo de información.

Más allá del excelente análisis que Enrique Dans realizó en su blog sobre este tema, desde su óptica siempre más centrada en el aspecto tecnológico, me gustaría detenerme en el concepto de la transparencia y la necesaria movilización de la sociedad civil para reclamar un derecho casi proscrito.

Para ello, conviene repasar la entrevista que el pasado domingo publicó El País a su fundador y guía espiritual Julian Assange y en el que los medios de comunicación y los periodistas recibimos lo nuestro, y con razón.

Algunas de sus palabras, al margen de que se compartan o no completamente, son un acicate a preguntarse el porqué de muchas cosas que, a menudo, damos por supuestas.

  • «(…) Actualmente, dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista».
  • «[Hay] periodistas que participan en la creación de guerras a través de su falta de cuestionamiento, su falta de integridad y su cobarde peloteo a las fuentes gubernamentales».
  • «La información libre. Los secretos destapados. La transparencia. Toda la información secreta debe estar a disposición del ciudadano».
  • «La sociedad civil está muerta, ya no existe».
  • «El poder económico permite a oportunistas (…) extraer riqueza robada con un comportamiento inmoral para llevarla a destinos lejanos o a oscuros y opacos vehículos financieros difíciles de atrapar».
  • «El entorno de los medios [de comunicación] internacionales es tan malo y tan distorsionador que nos iría mejor si no hubiera ningún medio, ninguno».
  • «No creas a nadie. No creas a nadie. No creas a nadie. Te están mintiendo».

Wikileaks se financia a través de un sistema de donaciones anónimas que le permite escapar del control que los intereses económicos y políticos, por este orden, ejercen sobre otros medios de comunicación.

Y el hecho de que haya más opciones, que la información fluya en un sentido contrario al habitual y que la transparencia haga posible que cualquier desmán sea conocido y censurado públicamente hacen de esta iniciativa un ejemplo loable y que, me temo, sólo valoraremos completamente en el supuesto de que el modelo triunfe.

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Puedes consultar otras entradas de este mismo blog que también han tratado aspectos relativos a la transparencia y a su papel en una estrategia de comunicación:

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