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Siempre estoy dispuesto a aprender, no siempre me gusta que me den lecciones, Winston Churchill

La pasada semana tuve la fortuna de asistir a unas jornadas sobre Cultura y construcción de ciudadanía. Y fueron todo un descubrimiento.

Desde la elección del espacio, el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, al ambiente que se pudo respirar, todo invitaba al aprendizaje y a la reflexión. De hecho, las jornadas estaban organizadas por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y se escucharon muchas críticas y reproches por su labor (más bien su ausencia) de difusión y estímulo al entorno cultural.

Al margen de programadores, agitadores, gestores, creadores…, hubo una buena representación de profesionales de la comunicación.

Es más, mucho de lo que se dijo tiene, desde mi desvirtuado punto de vista, una aplicación casi directa al mundo de la comunicación:

  • En la antigua Grecia, se dijo, el espacio más noble de la ciudad, el que tenía mejores vistas, era el que se reservaba para el teatro. Justo el espacio que debería ocupar la comunicación en las organizaciones, aunque todavía se le niegue. Respecto a las perspectivas (vista y escucha) que ofrece la comunicación existen aún menos dudas.
  • Se reclamó, igualmente, una política cultural más activa que responda al mandato (demanda, exigencia) ciudadano. Qué decir de la comunicación -y su ineludible vínculo con valores como la transparencia, la honestidad, la sinceridad…- especialmente desde las instituciones públicas.
  • Y se mostraron joyas como este vídeo, realizado para resaltar los valores de la capitalidad europea de la cultura de San Sebastián en 2016.

  • En esta misma línea se reclamó que la Cultura fuera más gimnasio (mental) que casino. Cuántas lecciones para una comunicación en la que, en muchas ocasiones, nos ciega el sentido del espectáculo y olvidamos los valores que realmente alimentan reputaciones y moldean imágenes públicas.
  • Y respecto a los públicos, con qué humildad y conocimiento fruto de la experiencia, se pudo escuchar:

La gente es la obra de arte, La galería de Magdalena

Y en comunicación, aún empeñados en seguir siendo protagonistas…

Una lección en definitiva y un baño de realismo y humildad, de gente entusiasmada con su trabajo, que creen en lo que hacen y transmiten esa ilusión y que carecen, en multitud de ocasiones, de cualquier tipo de apoyo institucional.

Todo un ejemplo! Especialmente para la comunicación

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