Si no nos gusta la política que vemos, ejerzamos de ciudadanos

No se puede ser apolítico, al menos que renunciemos también a nuestra condición de ciudadanos. [Basta con consultar la etimología de la palabra «política» para salir de dudas].

Si partimos de esta premisa y somos mínimamente observadores respecto a la realidad de los partidos políticos y de sus dirigentes en España quizá podamos llegar a alguna conclusión.

Ante la manifiesta distancia entre políticos y ciudadanía, la contestación a sus conductas, el rechazo a sus planteamientos… parece más necesario que nunca que sean los ciudadanos los que tomen (tomemos) la iniciativa.

Tal y como afirma Stéphane Hessel, en su opúsculo ¡Indignaos!, «la peor actitud es la indiferencia (…) La indignación es un valor precioso (…) por el compromiso que la sigue».

Precisamente sobre la necesidad de movilización de la sociedad y la asunción de cierta corresponsabilidad en las cuestiones políticas, mantuve la pasada semana en Twitter una conversación relámpago (con Antoni Gutiérrez-Rubí y Sergio Aguilar) que reproduzco parcialmente:


Contrariamente a lo que a veces se piensa, las administraciones públicas y los políticos, que en uno u otro momento las representan, no son omniscientes
, tal y como afirma Javier Llinares en Open Goverment. Gobierno Abierto [un libro de descarga gratuita y de obligada lectura para políticos y ciudadanos, comprometidos con el ejercicio de su libertad individual]: «La Administración Pública no es omnipresente (…) y no siempre se va a poder arreglar todo (…) Quienes sí son omnipresentes y omnipoderosas son las personas».

O como explica Alberto Ortiz de Zárate, de una forma quizá más revolucionaria para el momento actual que vivimos, en esta misma obra: «La clave no es dar a la gente lo que quiere sino que la gente se dé a sí misma lo que quiera darse».

Es hora de creer en el cambio pero no a través de la fe sino con la fuerza de los hechos.

No se trata, ni mucho menos, de conceptos nuevos. Ya John F. Kennedy lo expresó en su discurso de investidura como Presidente de EEUU: «No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país».
No son nuevos pero estoy convencido de que a estas ideas les ha llegado su hora.

¿Estamos preparados?

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