Ya sabíamos que no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión. Ahora hemos descubierto que esta primera impresión se forja en apenas una décima de segundo. Vamos, que vivimos una etapa no apta para profesionales sensibles al estrés, con la comunicación casi convertida en profesión de riesgo.

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Por eso, esta necesidad de proyectar una imagen positiva de tu persona, organización o marca es cada día más urgente. Y para terminar de arreglar las cosas, los mensajes institucionales cada día disfrutan de menor credibilidad y hemos de confiar en las valoraciones ajenas.

Este escenario próximo al apocalipsis permite vislumbrar, sin embargo, algunas excelentes oportunidades:

  • Las noticias falsas (fake news) han venido a revolucionar, de forma un tanto artificial, el panorama de la información y la comunicación. Siempre han existido, en política de hecho han sido casi preponderantes, pero nunca han dispuesto de un terreno tan fértil.

Ofrecen, sin embargo, una ocasión única para las marcas de construir un sólido relato corporativo: comprometido, honesto, transparente…, cuya trazabilidad venga de serie. Para luchar contra rumores, medias verdades o directamente mentiras, qué mejor que mostrarte como eres. El reto no es menor.

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Circunstancia que provoca que la comunicación adquiera, al menos debería, una importancia cada vez mayor en el seno de las organizaciones. 

  • Y todo ello conduce al elemento central de la comunicación actual, la gestión de la reputación. Nuestras funciones han cambiado y se han reducido prácticamente a una: ser los guardianes de la reputación corporativa.
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Si de esta no salimos reforzados, algo habremos hecho rematadamente mal.

Porque tal y como decía Quevedo: Te reciben según te presentas, (pero) te despiden según te comportas.

El otro día vi un perfil en Twitter que me encantó. Decía: experto, en general. Los profesionales de la comunicación no lo somos, salvo algunos elegidos, pero cada vez más tenemos que aspirar a serlo.

Ya no se trata de comunicación interna, externa, gestión de crisis, imagen pública, atención al cliente, publicidad, márquetin… Se trata de todo…, para no quedarnos en nada.

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Fuente de la imagen: Pixabay

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