Es preciso ir más allá de los tópicos, siempre:

La primera impresión es la que cuenta

No hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión

Porque aun reconociendo la importancia de las emociones en la configuración de nuestro pensamiento y en la toma de determinadas decisiones, me resisto a otorgar a ese primer contacto el valor que en muchas ocasiones le damos.

Es más, sería conveniente que realizáramos un esfuerzo mayor por acercanos a determinadas realidades y esquiváramos la tradicional pereza de nuestro cerebro.

Tal y como explica, con maestría, Daniel Kahneman, en esta entrevista.

La mayoría de nuestra vida intelectual está regida por este tipo de pensamientos automáticos (…) Son nuestros prejuicios e intuiciones, y a menudo nuestro cerebro no hace sino aceptarlos como ciertos sin pensar.

A menudo nuestro cerebro racionaliza los pensamientos automáticos y los presenta como el fruto de un razonamiento elaborado. Pero son historias que nos inventamos para justificar decisiones que en realidad son fruto de nuestros prejuicios. Es una forma de engañarnos.El pensamiento complejo requiere esfuerzo (…)

Por eso, muchas veces actuamos guiados por nuestros prejuicios y no por un análisis racional (…)

Este esfuerzo sería deseable en cualquier faceta de nuestra vida pero se me antoja imprescindible en ámbitos como el periodismo o la comunicación.

Si no lo tienes muy claro, observa con detenimiento esta primera imagen:

Y a continuación, la que aparece al pie. [Gracias a Toni González Pakanowski por la pista].

Y, entre medias, no dejes de ver el siguiente vídeo, tan ilustrativo como gracioso:

 

Y ahora, ¿nos seguimos quedando con la primera impresión o rascamos un poco la superficie para ver que hay detrás?

Fuente de la fotografía destacada: Freepik

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