Portada de Una lectora nada común, de Alan Bennett

Jamás imaginé que en un libro sobre hábitos lectores, que tiene como protagonista a la reina Isabel II, iba a encontrar una definición tan real y desgarradora sobre la política y las labores de gobierno y representación de nuestros líderes.

He conocido y recibido la visita de muchos jefes de Estado, algunos de ellos granujas y canallas redomados (…).

He dado la mano en un guante blanco a manos que estaban manchadas de sangre, y conversado educadamente con hombres que han asesinado personalmente a niños.

He caminado entre excrementos y sangre, y he pensado a menudo que para ser reina el único equipamiento imprescindible es un par de botas que lleguen hasta los muslos.

A instancia de mis diversos gobiernos, me he visto obligada a participar, aunque solo fuera pasivamente, en decisiones que considero desacertadas y con frecuencia vergonzosas.

Me he sentido a veces como una vela aromática, enviada para perfumar a un régimen, un desodorante gubernamental.

Es ficción pero nadie lo diría.

¿A ti qué te parece?

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