Cada organización es un mundo. Su naturaleza, misión, valores, empleados… le confieren una naturaleza especial que hace imposible aplicar recetas genéricas de validez universal.

Pero si hablamos de comunicación, existe cierto consenso sobre las medidas que toda empresa debería plantearse a la hora de integrarla como herramienta estratégica de su gestión.

En #comunicación, hay cierto consenso sobre las medidas que toda empresa debería plantearse Clic para tuitear

A partir de este punto, escribí el último artículo publicado en el blog sobre los primeros pasos para crear un departamento de comunicación. Tuvo una buen acogida y generó cierto debate sobre algunos aspectos no incluidos que, ahora, me gustaría desarrollar.

Comentaba Silvia Albert, con más razón que una santa, que el aspecto básico, e inicial, apunta hacia arriba: hacia la dirección.

Un argumento sobre el que también insistía Mario Abril.

Conviene definir primero de qué hablamos cuando hablamos de comunicación. En el caso del profesional o del equipo de comunicación deberíamos tenerlo claro 😉, pero no siempre es seguro que nuestros interlocutores (allá arriba) compartan nuestros desvelos.

Una vez clarificado el campo, es imprescindible lograr su apoyo inequívoco y sin fisuras. La comunicación cada día depende menos de personas individuales y departamentos y más de todo el ecosistema que gira en torno a una empresa (dirección, empleados, clientes…).

La #comunicación cada día depende más de todo el ecosistema que gira en torno a una empresa Clic para tuitear

Y el ejemplo de los máximos responsables ofrece, en ocasiones, muchas más pistas que una cuidada estrategia de comunicación.

El entorno digital, además, ha situado a la comunicación como ecosistema central de toda una serie de intangibles que marcan el día a día de cualquier empresa: repercusión pública, reputación, imagen.

El entorno digital hace que la comunicación sea el motor de los intangibles de la empresa Clic para tuitear

La creciente transparencia que se exige a empresas e instituciones no puede ser satisfecha sin una estrategia comunicativa que la contemple.

La misión, los valores, el propósito de cada organización palidecen sin una política de comunicación interna que los fortalezca, dé forma y que ofrezca a los empleados y clientes la posibilidad de ayudar a su formulación o cambio.

Porque el horizonte está plagado de interrogantes, de dificultades, de trabajo…, pero sin las bases adecuadas estaremos abocados al fracaso. Tarde o temprano 😢

Ilustración básica de Freepik

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