Los medios de comunicación se reinventan

En el debate abierto sobre el futuro de los medios de comunicación tradicionales, aquéllos que aún se imprimen, he leído en los últimos días varios análisis que me gustaría compartir porque incluyen algunos planteamientos heterodoxos sobre los que convendría reflexionar.

El diario El País publicaba el pasado domingo una entrevista con el director del semanario alemán Die Zeit, Giovanni Di Lorenzo que merece repasarse aunque sólo sea por el hecho de que, bajo su dirección (seis años), la revista ha aumentado su facturación un 70%, la difusión, un 60% y los beneficios se triplicaron.

Sus recetas parecen bien sencillas: apuesta por un periodismo de orientación y profundización (con relatos largos, plagados de datos y contextualización), un nuevo diseño, una ampliación de productos dirigidos a diferentes públicos y, sobre todo, vencer a dos de las principales causas de la crisis: la falta de credibilidad y el abandono de la calidad.

En medio de este debate se hallan, nos hallamos, los periodistas, un colectivo tan enriquecido y lleno de matices en el ámbito literario y cinematográfico como empobrecido, denostado y discriminado en el real.

En este sentido, Esther Vargas publicaba recientemente un decálogo sobre el periodismo que queremos que incluye la necesidad de contar historias, de poder informar con independencia y de servir a la sociedad por encima de ventas o visitas.

En este mismo blog, se publicaba la pasada semana un extracto de una entrevista con el editor de Wired, Chris Anderson, considerado una de las 10 personas más influyentes en los medios estadounidenses, que evidenciaba a través de su propia trayectoria profesional la dualidad existente en Internet entre el modelo abierto y el cerrado.

La conclusión es, podríamos decir,… que aún la desconocemos.

Frente a la seguridad con la que imparten su doctrina algunos expertos (gurús que dirían los modernos seguidores de éstos), el corolario sigue sin estar escrito, básicamente porque aún no se han podido comprobar -por falta de perspectiva y experiencias- la bondad de las teorías formuladas.

Y como muestra dos afirmaciones provenientes de Di Lorenzo y Anderson que de haber sido enunciadas por al autor de esta bitácora bien le podrían haber asegurado un lugar en alguna unidad de psiquiatría:

  • «¿Cómo lo hemos conseguido? [refiriéndose al éxito económico de Die Zeit] Desoyendo todo lo que nos aconsejaron los asesores de medios».
  • ¿Dejará de imprimirse Wired en papel? «Algún día… como en cien años».

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Puedes consultar otras entradas de este mismo blog que también han tratado aspectos relativos al periodismo y al debate sobre el papel de los medios de comunicación:

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