Líderes que cambien las reglas del juego. Ciudadanos, política y gobierno abierto (y II)

Cuando estés leyendo estas líneas, ya se conocerán con todo detalle los resultados de las elecciones municipales y autonómicas 2011 en España.
 
Una excelente oportunidad, sin duda, para que tanto los políticos que desempeñen labores de gobierno como aquellos que tengan la responsabilidad de la oposición se olviden del corto plazo, al menos durante cuatro años, y apuesten por los principios de transparencia, participación y colaboración que demanda la ciudadanía.
 
Por ello, en una fecha como hoy, tiene aún más sentido finalizar la reseña del libro Gobierno Abierto que inicié en la entrada anterior.
Algunas de las claves y de las sugerentes ideas que plantea son:
  • El primer paso para abrirse al mundo es escuchar (…). El segundo, es mostrar. La transparencia radical salvará a la Administración, porque hará a la ciudadanía corresponsable.
  • Una ciudadanía más activa, más conectada y en perpetua conversación presenta una gran oportunidad. Y no una amenaza, como los partidos y sus representantes se empeñan en seguir pensando. 
No es posible que la participación se quiera limitar a votar y quejarse.
 
  • Una mayor participación (entendida siempre como cesión, distribución o delegación del poder por parte de los poderes públicos a la iniciativa ciudadana) aumenta la eficacia y la eficiencia, permite obtener mejores resultados y fortalece la idea de democracia.
  • La clave está en colocar al ciudadano como centro de la gestión estatal, lo que supone, sin ninguna duda, una nueva cultura, una vocación de servicio para la que se requerirá la capacitación de los trabajadores públicos en el uso de nuevos instrumentos en favor del gobierno abierto.
  • Existe una relación inversamente proporcional entre el control y la confianza. Para aumentar la confianza, nada mejor que abrir el sistema, porque nadie desconfía de lo que puede ver.
  • El voto como herramienta para premiar a los buenos gobiernos y castigar a los malos se ha revelado como necesaria pero insuficiente, dadas las enormes asimetrías de información que hay entre representantes y representados.

 

En resumen, ¿de qué estamos hablando?
  • La clave no es dar a la gente lo que quiere sino que la gente se dé a sí misma lo que quiera darse.
  • Los nuevos sistemas de generación de políticas públicas más legítimos y colaborativos se pueden resumir en parte a través de la definición de gobernanza: transparencia, coherencia, eficacia, apertura a la participación, rendición de cuentas y asunción de responsabilidades. 

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