La inutilidad de las oposiciones en el ámbito de la comunicación

 

Intento hablar solo de lo que conozco mínimamente. De ahí mi carácter reservado .

Y por ello, no me gustaría dejar de trasladar mi opinión, contrastada por muchos años de servicio público, sobre los recientes planes de regularización de los empleados públicos (interinos, temporales e indefinidos no fijos) con los que cuenta la función pública en España, ya trabajen en una entidad local, comunidad autónoma, administración general…

Y me voy a ceñir a la comunicación y al papel que desempeña en las instituciones públicas.

En términos generales:

En ningún caso se trata de una concesión en favor de los empleados municipales sino de una reacción a una situación que comenzaba a resultar insostenible.

Nadie puede catalogar como normal que un médico de un servicio de urgencias o un maestro de cuya capacidad depende el futuro educativo de un país carezcan de la estabilidad necesaria para realizar su labor, vayan encadenando contratos temporales y sufran una precariedad que solo beneficia a las administraciones públicas y a quienes las gestionan, nunca a sus beneficiarios.

  • El fraude de ley (obligatoriedad de convocar una plaza que se ocupa temporalmente) ha sido cometido por las administraciones, nunca por los profesionales que las han ocupado y que han venido realizado durante años su trabajo en condiciones de clara discriminación, respecto al personal funcionario.

Pero es que, además, en el ámbito de la administración habitan otros innumerables dinosaurios, imposibles de desplazar, que desnaturalizan la función pública, entorpecen y ralentizan los procesos (eso que llamamos burocracia) y hacen imposible ofrecer un servicio público moderno y de calidad.

Las clásicas oposiciones que permiten el acceso (normalizado) a la función pública no tienen sentido tal y como están concebidas.

En el ámbito de la comunicación: 

Una persona que haya sacado la mejor nota en su oposición hace 20 años puede ser un perfecto lastre hoy en día.

Las oposiciones son muy cómodas para los gestores y las administraciones, pero no garantizan conocimientos ni experiencia suficiente para realizar determinadas labores imprescindibles para gestionar la comunicación en cualquier entidad pública.

Las oposiciones son muy cómodas para gestores y administraciones, pero no garantizan conocimientos ni experiencia para realizar determinadas labores, entre ellas la #comunicación Clic para tuitear

El trabajo por objetivos, la evaluación continuada del desempeño y el reciclaje continuo sí deberían ser obligatorios; no conocerse de memoria determinado texto legal.

Tomemos un caso que se me viene a la mente de una persona que durante muchos años se ha formado (con másteres, cursos de especialización, asistencia a seminarios…) y ha ampliado su experiencia como profesional de la comunicación y la docencia, al margen de sus labores habituales en una institución pública.

Todo ello por interés personal, de crecimiento profesional, sin ningún tipo de apoyo o contrapartida por parte de la administración para la que trabaja.

Sin este caudal, ajeno a los méritos por los que en su día ocupó su puesto, no creo que estuviera capacitado para cumplir con su labor.

Por lo tanto, si queremos realmente mejorar la función pública, olvidemos las oposiciones tal y como están planteadas actualmente y primemos la experiencia y la práctica en temas como la comunicación.

La capacidad memorística y los conocimientos teóricos no suponen un sostén suficiente para ningún ámbito de la comunicación en los tiempos que vivimos.

En el caso de interinos y personal no fijo, por qué no valorar su experiencia y sus años de servicio por encima de pruebas obsoletas, propias de otros siglos, completamente ajenas a las necesidades actuales.

La solución a este embrollo, provocado por las administraciones, es sencilla y puede suponer una excelente oportunidad de impulso al entorno público, con capacidad para atraer buenos profesionales y de mejorar realmente la gestión y el servicio que se ofrece.

¿Es realmente lo que se pretende? ¿Aprenderemos de nuestros errores? Se admiten apuestas.


Fuente de la imagen: Unsplash

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