Los que más me han enseñado son los que menos sabían de lo mío. Sidney Brenner, Premio Nobel de Medicina

Los profesionales de la comunicación hemos de desarrollar un número creciente de habilidades, no ya para progresar sino para no vernos desplazados por los crecientes desafíos que vivimos.

Pero hay una que resiste el paso del tiempo y, quizá por poco utilizada, se me antoja cada día más imprescindible: la humildad.

En comunicación, estamos siempre al servicio de otros: ya sea una empresa, una institución, una marca, un político… Su brillo es nuestra garantía, y recompensa, de un trabajo bien realizado.

En #comunicación, estamos siempre al servicio de otros: ya sea una empresa, una institución, una marca, un político… Su brillo es nuestra garantía, y recompensa, de un trabajo bien realizado Clic para tuitear

Y, sin embargo, cada vez parece haber más profesionales que buscan un protagonismo más allá de su obra. Es más consideran el éxito de una campaña, de una acción de comunicación, como resultado exclusivo de su talento y capacidad; y los fracasos, fruto de las circunstancias.

[En la antigua Roma, cuando un general victorioso desfilaba por las calles, iba acompañado de un sirviente cuyo trabajo consistía en repetirle memento mori (recuerda que vas a morir), con el propósito de que el héroe mantuviera la perspectiva de las cosas y fuera humilde].

Un polémico artículo publicado en Fast Company abundaba precisamente en la falta de control que tenemos sobre el éxito. Es más, indicaba de forma descarnada cómo la vieja fórmula de habilidades + esfuerzo = éxito no solo es falsa sino que pensar así evidencia un mayor egoísmo, menor sentido crítico y ser más proclive a la discriminación.

Éxito = talento + suerte
Gran éxito = un poco más de talento + un cúmulo de suerte, Daniel Kahneman

En entornos muy competitivos, se decía en el texto, hay muchas personas que acumulan méritos y pocas que obtienen el éxito.

Por lo tanto la meritocracia no deja de ser una forma de justificarnos, una explicación sencilla para un mundo cada vez más complejo, y que -lo queramos o no- no es justo.

No lo olvidemos.


Fuente de la imagen: Pexels

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