Humor, empatía y comunicación. Un ejemplo de lo que no hay que hacer

El humor es un ingrediente básico en la comunicación. 

Muestra cercanía, sirve para captar la atención, predispone el interés del público… pero, como ocurre con la sal en la gastronomía, es un condimento que hay que manejar con mucho tiento. Si se nos va la mano, se arruina la receta.
 
En este sentido, leía esta semana –gracias a Silvia Albert que me puso en la pista- una entrevista que me dejó perplejo. Hasta el final no supe si el protagonista hablaba en serio o no; aún ahora dudo de haber interpretado correctamente las intenciones del entrevistado.[Primer error: o das credibilidad a tu mensaje, aunque introduzcas algún elemento humorístico, o te dedicas al Club de la comedia. No se puede pretender que te tomen en serio si tu discurso parece sacado de un monólogo de Buenafuente].
Y eso que la entrevista comienza bien. Hasta que en la cuarta, y absolutamente neutra, pregunta:
Lleva aquí más de diez años. ¿Echa de menos Austria? ¿Qué le gusta de España?
Se desata el vendaval:

Austria es un país precioso, pero me gusta la cultura latina, el clima y el nivel profesional del país, que es realmente bajo… Aquí, tener éxito es más fácil para mediocres como yo.

Aquí es cuando la periodista se viene arriba, bien por María Domínguez, y ante esos síntomas inequívocos de bravura, dedice mostrar al entrevistado la muleta:

¿Y cómo lleva lo de vivir en un país tan desastroso, en su opinión?

El que aquí haya tan poco nivel en casi todos los sectores es una gran ventaja para montar una empresa. En otros países tienes que esforzarte muchísimo más.

¿Y a qué se debe, según usted, esa incompetencia?

No es que los españoles sean más tontos. Desde que acabó la dictadura ha pasado poco tiempo y el nivel de formación es muy bajo.

Ni un miura, de los de antaño, hubiera dado tanto juego.
La periodista se fue con una entrevista golosa y a los lectores nos quedó la sensación de desconocer las intenciones y, sobre todo, el mensaje que quería transmitir el entrevistado.
Porque este buen señor vive y trabaja en España. Vamos, que depende económicamente de un público que no es que sea tonto, pero tiene un nivel profesional “realmente bajo” y en un país, donde es necesario esforzarse poco para tener éxito. 
Y llegamos así al segundo de los aspectos que mencionaba en el titular ¿Sabrá este señor lo que es la empatía?
Pero ¡alma de Dios!, cuál es el propósito de tu mensaje, contar tu experiencia profesional, explicar cómo funciona tu modelo de negocio, tener un escaparate gratuito donde darlo a conocer y explicarlo… o simplemente provocar.
En cualquier caso, me voy a permitir sugerirle algunas lecturas de este mismo blog, para su próxima entrevista:
Pedirle, por favor, que deje el humor a los profesionales

Y aunque ya veo que en esta va sobrao, dejarle algunas pautas que quizá puedan ser de utilidad en otra vida

2 Comentarios

  • Petra Magro
    Posted 16 julio 2012 09:19

    No he escuchado la entrevista mencionada. Sin embargo, de las dos citas que se exponen puedo señalar que más que humor de lo que se trata es de sarcasmo lleno de crítica y despecho. Parece ser que el entrevistado ha utilizado el momento como una válvula de escape para evitar el enfrentamiento directo. Desde luego, existe una diferencia sociocultural entre el vocal y el oyente y aquí se manifiesta.

  • Luis Miguel Díaz-Meco
    Posted 16 julio 2012 09:29

    Petra, tienes el enlace a la entrevista en el propio texto.

    Puedes estar en lo cierto y quizá no sea humor sino «sarcasmo lleno de crítica y despecho» pero, en cualquier caso, este buen señor comete el error de no dejar clara la intención de sus palabras y de mostrar un escasísimo aprecio hacia el público al que se dirige.

    Hay que cuidarse enormemente de mostrar opiniones personales que vayan directamente en contra de tu imagen, prestigio… y negocio.

    Muchas gracias por el comentario Petra. Un saludo!

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