En el pasado, la censura funcionó al bloquear el flujo de información, hoy funciona avasallando a la gente con información irrelevante, Yuval Noah Harari

El mayor peligro del acceso ilimitado a la información es que siempre hay alguien que la acepta sin cuestionarla, Esteban Illades

El vértigo con el que se suceden los cambios nos hace perder la perspectiva. Y en el entorno digital, estos cambios, son aún más rápidos.

Pero, como decía El Roto en una viñeta: “Los juicios son lentos, si quieren rapidez ahí tienen los prejuicios.

Hace apenas unas semanas, existía una corriente mayoritaria de pensamiento entre grandes académicos y estudiosos de las redes sociales sobre su falta de resultados en las campañas políticas. Su papel -se decía- seguía siendo residual, solo producían ruido y los grandes resultados se obtenían en la gestión de las agendas en los medios clásicos, con la televisión a la cabeza.

Unos días después leo -y no doy crédito- sobre el papel de Facebook y de Cambridge Analytica en la modificación de la conducta política de miles de ciudadanos de EE. UU. y en su papel en la elección de determinados representantes políticos. Este es un excelente resumen de Xataka.

Y así es cómo funcionaba la maquinaria, basada en datos, de Cambridge Analytica:

Más allá de cómo se obtuvieron los datos y del papel de Facebook, convendría que realizáramos algo de autocrítica. Cómo podemos ser tan ilusos de creernos todo lo que aparece delante de nuestras narices, venga por el medio que venga.

Como afirma, Enrique Dans: “Hemos creado una herramienta poderosísima, y la hemos puesto en manos de personas sin ningún tipo de preparación, juicio crítico o comprensión del fenómeno tecnológico. Personas que creen que tener un ‘smartphone’ o un ordenador les convierte en algo, cuando la realidad es que, sin el criterio adecuado, los convierten en un vehículo de desinformación, en auténticos idiotas reputacionales”. 

Hace unos años aún se escuchaba -como síntoma de fiabilidad y certeza- eso de: “Lo han dicho en la televisión”. Yo pensaba que ya habíamos superado esa etapa de conceder al medio ciertas cualidades propias de los contenidos, de sus autores y fuentes.

Quizá sería momento de escandalizarse menos por el uso de determinados datos y preocuparnos más por el uso que cada uno hacemos de la información que está disponible en la red. Mucho mejor nos iría.

Es el momento de escandalizarse menos por el uso de determinados datos y preocuparnos más por el uso que cada uno hacemos de la información que está disponible en la red Clic para tuitear

Fotografía de Almos Bechtold en Unsplash

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