El poder de las palabras: motivación, influencia y persuasión

“Lo importante no es lo que dices sino lo que la gente entiende”. Frank Luntz.
Pese a su excesivo número de páginas y a estar centrado exclusivamente en EEUU, La palabra es poder de Frank Luntz  es un libro enormemente recomendable.
Sus análisis están muy centrados en el ámbito político pero sus enseñanzas son aplicables a cualquier parcela de la comunicación.
Sus 10 reglas para una comunicación eficaz deberían ser de aplicación (casi) obligatoria para quienes aspiren a motivar, influir y persuadir a sus públicos.
1.  Simplicidad. Cuanto más sencilla sea la presentación de una idea, mejor se entenderá.
2.  Brevedad. Sé lo más breve posible (no utilices cuatro palabras si con tres hay bastante).
3.  Credibilidad.Dígale a la gente quién es usted o qué es lo que hace. Entonces, sea usted esa persona o haga aquello que ha dicho que hace.
4.  Coherencia.Encontrar un buen mensaje y mantenerlo requiere disciplina y este esfuerzo da sus frutos.
5.  Novedad.Algo realmente nuevo y sorprendente atraerá nuestra atención e interés y motivará nuestra participación.
6.  Sonoridad.Una cadena de palabras que la tienen la misma primera letra, el mismo sonido o la misma cadencia silábica es siempre fácil de recordar.
7.  Ambición. Hay que decir lo que la gente quiere oír. Por tanto, la clave está en personalizar y humanizar el lenguaje para activar las emociones.
8.  Visualización. Cree una imagen con vida, la que cada persona lleva en su corazón y en su mente.
9.  Pregunta. Una afirmación en forma de pregunta retórica provoca una reacción personal y personaliza la comunicación.
10. Contexto.Hay que señalar a las personas el porqué y el contexto de lo que se dice para dar valor al mensaje y aumentar su relevancia.
Pero el libro encierra otras muchas lecciones:
  • Cuando se trata de conseguir una comunicación efectiva, lo pequeño gana a lo grande, lo corto a lo largo y lo sencillo a lo complejo. Y, a veces, lo visual, a todo lo anterior.
  • El público puede olvidar lo que dices, pero nunca lo que les hiciste sentir.
  • Escuche más que pregunte, y pregunte más que hable.
  • Sentimientos y emociones son los que crean palabras eficaces.
  • Sé el mensaje en lugar de narrarlo.
  • Especialmente en una situación de crisis, la palabra clave es más: más conversación con la comunidad afectada, más información y detalles en lugar de menos…
  • Las palabras eficaces no solo explican sino que también motivan. Hacen pensar y actuar.
  • Utilizar correctamente las palabras es importante, pero entender el estado de ánimo de tu interlocutor es fundamental.
  • Los candidatos necesitan captar audiencia empezando con una frase con gancho, mantener su atención con algunos detalles y cerrar con una frase que levante aplausos (válido tanto para un debate electoral como para una comparecencia ante los medios, por ejemplo).
  • Lo que tienen en común todas las frases imperecederas es su tono inspirador y ambicioso: son positivas, estimulantes y transmiten una llamada a la acción.
  • Es mucho más lo que nos une como personas que lo que nos divide por razón de raza, ingresos, sexo… Las audiencias pueden parecer muy diferentes pero responden a las mismas esperanzas y temores.
  • Acentúe lo positivo, elimine lo negativo.Lo negativo funciona, pero un sólido mensaje positivo triunfa siempre sobre la negatividad.
Y para los que llegados a este punto aún duden del poder de las palabras, nada mejor que una fábula. 

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