El liderazgo de la comunicación interna

 

Mi buen amigo Jaime Alfaro me invitó la pasada semana a participar en el comité de Comunicación Interna de la Cámara de Comercio Americana del Perú (AmCham).

Fue una charla distendida sobre liderazgo y comunicación (interna), en la que tuve ocasión de compartir mi visión sobre aspectos como la legitimidad y reputación institucionales, el papel del nuevo liderazgo, la transformación digital y el cada vez más esencial papel de la comunicación en todos estos procesos.

A continuación tienes la presentación con la que ilustré mis palabras, junto con algunas reflexiones:

  • Vivimos en tiempos de crisis. Y es en épocas de incertidumbre cuando más se demandan referentes, fuentes fiables, faros que nos alumbren…

Tenemos además algunas circunstancias que fortalecen este fenómeno de inestabilidad: como la falta de confianza de los ciudadanos en las instituciones, incluso en las empresas.

Y el liderazgo, en torno a la comunicación, se ha demostrado como un sostén sin competencia.

  • La comunicación interna parece adquirir cada día mayor importancia en el seno de las organizaciones.

¿A qué se debe esta sensación? Por fin nos hemos dado cuenta de que el futuro de nuestras empresas depende más que nunca del bienestar emocional -incluso físico- de nuestros empleados.

Hace apenas unos meses determinadas actitudes hacia los empleados (cercanía, empatía, preocupación sincera por su bienestar…) eran vistas casi como una debilidad.

Hoy parecen haberse convertido no solo en una fortaleza sino en un recurso imprescindible, que valoraremos completamente cuando hayamos superado la situación actual.

  • Trasladar la esencia de nuestras organizaciones, sus valores, nuestro ADN, es cada vez más complicado

Ahora más que nunca nos enfrentamos a la necesidad de cocrear esos valores, de hacer partícipe a toda la organización de los mismos para poder trasladarlos, con garantías, hacia el exterior

La desinformación es un problema de primera magnitud

Actualmente, disponemos de más información sobre cualquier tema y, sin embargo, estamos más desorientados y peor informados que nunca

Y de forma paralela, nuestra confianza en todas las fuentes de información cae.

Esta circunstancia afecta a nuestra esfera personal (a nuestras decisiones como individuos, ciudadanos, consumidores…) y profesional (porque amenaza con dañar en muchas ocasiones la reputación de nuestra marca, de nuestra empresa)

Nuestra confianza en las empresas aumenta y, a la vez, se solicita un papel más relevante de sus responsables en los problemas sociales.

Y pasan por la dirección y por los empleados, que aportan indudablemente un plus de autenticidad y que están alineados con los valores y objetivos de la empresa.

También en este ámbito, el liderazgo sale de dentro y se proyecta hacia fuera.

  • Vivimos además tiempos de cambio. Las crisis en las que nos movemos a diario no son sino una consecuencia de la velocidad que domina nuestras vidas.

Y para triunfar en este contexto se requiere, ineludiblemente, agilidad, flexibilidad, capacidad de adaptación…

La buena noticia es que no estamos solos. Todos los empleados tienen que ser partícipes de este nuevo ecosistema para poder adaptarse individualmente y facilitar la evolución, sin sobresaltos, de la empresa.

Y aquí es donde vuelve a surgir la necesidad de un liderazgo que respalde a los empleados en sus labores diarias, que facilite su toma de decisiones y que permita a la empresa evolucionar con los tiempos, de un modo constante, sin quedarse atrás.

  • Un reciente estudio de la consultora McKinsey mostraba cómo la conducta de los consumidores en el ámbito digital, durante la pandemia, había avanzado 5 años, en apenas unos meses.

El ser humano, lo llevamos en el ADN, es conservador por naturaleza. No nos gustan demasiado los cambios.

A veces, el mejor aliciente es la necesidad. Y nos hemos tenido que adaptar a unas circunstancias nuevas. Las empresas que mejor y más rápido lo han hecho (tanto hacia dentro como hacia fuera) son las que han salido reforzadas.

Hay muchos casos de empresas que por falta de convencimiento, por la edad de sus responsables o porque percibían que no era una cuestión prioritaria han estado posponiendo o avanzando con mucha lentitud en su transición digital.

La realidad nos ha puesto en nuestro sitio.

Ahora no nos podemos detener. Tenemos que profundizar en esos cambios.

  • Diversos estudios revelan que la comunicación hace ya mucho tiempo que dejó de ser un intangible, porque a mayor relevancia y mejor reputación, mejores resultados económicos y mejor comportamiento en bolsa de las empresas.

No dejéis de apostar por el liderazgo y por la comunicación interna como fórmula de relevancia.

La conexión emocional que genera nos mejora a todos.

Vosotros ganaréis y vuestras empresas, por supuesto, también lo harán.


Fuente de la ilustración: Freepik

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