El lenguaje claro, un derecho en la administración pública

 

El 78 % de los textos administrativos no son claros, según revela un estudio realizado por la consultora Prodigioso Volcán.

El problema (o bendición) de las administraciones públicas reside en que muchos de sus servicios no son opcionales, sino obligatorios.

Y que no satisfacerlos vulnera derechos.

En una época de transparencia radical como la actual, los organismos públicos no pueden ser meros espectadores, han de predicar con el ejemplo.

Su inacción provoca discriminación.

Más allá del culto a lo excesivo (en procedimientos o burocracia), deberíamos centrarnos en hacer más sencillo, claro y accesible el lenguaje.

No sea que se cumpla la profecía de Albert Camus:

Todas las desgracias de los hombres provienen de no hablar claro

Para hacer una auditoría de nuestra comunicación, de cómo trasladamos nuestros mensajes, basta (en primer término) con aplicar una sencilla prueba.

Si no se entiende, el problema es siempre de la administración, no del ciudadano.

Cómo se puede solicitar una ayuda o una beca si no se entienden los requisitos.

Y no es ninguna exageración. Este es un ejemplo extraído del artículo que sobre este tema publicaba recientemente la web de RTVE:

“Se considerará pareja de hecho, a estos efectos, la constituida con análoga relación de afectividad a la conyugal con al menos dos años de antelación, por quienes, no hallándose impedidos para contraer matrimonio, no tengan vínculo matrimonial con otra persona y hayan convivido de forma estable y notoria con carácter inmediato a la solicitud de la prestación y con una duración ininterrumpida no inferior a cinco años”.

Recientemente, me topaba con un cartel que advertía: «El aire acondicionado no funciona en condiciones óptimas». Cuando en realidad debería haber dicho: El aire acondicionado está averiado o, simplemente, no funciona.

Estamos hablando de derechos.

Si queremos luchar contra la desigualdad, deberíamos luchar contra la brecha del lenguaje.

Fórmulas más sencillas y claras son posibles. Nos podemos apoyar en recursos gráficos, ilustraciones, infografías…

Cualquier opción es buena para eliminar las diferencias de formación, conocimiento de la administración o nivel cultural.

Porque, en ocasiones, parece que son los propios departamentos jurídicos o económicos de las instituciones públicas las que prefieren la opacidad a la transparencia.

Por algo será…


Esta semana, este blog cumple 12 años.

Mil gracias a todos los que estáis leyendo estas líneas.

Vuestro interés es, sin duda, la mejor recompensa

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Ilustración: Freepik

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