El genio de Einstein a través de 6 citas y anécdotas

Estoy a punto de finalizar Viaje al optimismo -el último y más que recomendable libro de Eduardo Punset, al que dedicaré una entrada en breve- y me he topado con una referencia a Albert Einstein que me gustaría compartir, junto a alguna otra de lecturas anteriores.

No te las pierdas porque son un tratado de sensatez, sencillez y sentido común.
1. Al parecer, un día el poeta francés Paul Valéry fue a verle y dijo: Einstein, estoy pensando en escribir algo sobre la creatividad; dime, ¿tú como trabajas?
   Me levanto por las mañanas –le contestó- y me pongo los zapatos. No me pongo calcetines porque es algo muy complicado, y camino y pienso. Entonces ya se ha hecho la hora de comer y como un poco; intento pensar, pero para entonces ya estoy muy cansado y hago una siesta, y voy a navegar, y hago lo mismo cada día.
   Me imagino que tendrás una libreta donde haces tus anotaciones –apostilló Valéry.
   ¿Para qué? –le replicó Einsten.
   Para apuntar las buenas ideas –fue la respuesta del francés.
   Normalmente no tengo muchas –contestó Einstein-, y cuando tengo una no te preocupes que no la olvido.

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2. Cuando Einstein aún no era muy conocido y sus teorías comenzaban a extenderse por el mundo, empezó a recibir invitaciones para dar conferencias. Sin embargo, su imagen aún no era del dominio público y  pocas personas sabían qué aspecto tenía.
Durante uno de estos viajes, su chófer en EEUU le comentó que había asistido a tantas conferencias suyas aquel año que se sabía de memoria todas sus teorías. 
Esto sirvió al padre de la relatividad para una divertida ocurrencia: en una localidad menor a la que se dirigían, decidió intercambiar los papeles con su chófer para que éste, haciéndose pasar por Einstein, diera la conferencia ya que se la sabía al dedillo.
Así lo hicieron y todo transcurrió de primera. Nadie se dio cuenta del cambiazo y la audiencia creyó que tenían delante a un genio absoluto.
El verdadero Einstein asistía al montaje tremendamente divertido. Hasta el momento en que alguien del público formuló una pregunta que el  ponente no supo responder.
Ni corto ni perezoso, el faso conferenciante contestó entonces: “Esa pregunta es tan fácil que hasta mi chófer la contestaría… y de hecho lo va a hacer”.
La última respuesta, Álex Rovira y Francesc Miralles

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3. Cuando una pareja de enamorados se sientan juntos en el césped durante una hora les parece un minuto. 
Pero que se sienten en un horno caliente durante un minuto… les parecerá más de una hora. 
Esto es la relatividad
La fuerza del optimismo, Luis Rojas Marcos
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4. Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. 
Y del Universo no estoy seguro
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5. No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.

La última respuesta, Álex Rovira y Francesc Miralles
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