The best time to act is already in the past. The second-best time is right now, Liz Specht

Es conocida la aversión del ser humano a los cambios (sesgo del statu quo). Y no digamos si estos se presentan en forma de cisne negro, como en el caso de la pandemia del coronavirus.

Un sentimiento que se ve agravado por la pérdida de control que conlleva. Como explica Charles Duhigg en su libro Más agudo, más rápido y mejor: «cuando las personas creen que tienen el control (…) son más seguras y les cuesta menos superar los reveses».

Por ello, la preparación para las crisis debería ser obligatoria en cualquier plan de comunicación. La realidad nos sigue mostrando, tristemente, que se trata de una asignatura pendiente.

Y siempre, en cualquier situación de crisis, conviene seguir el consejo del psiquiatra español Luis Rojas-Marcos:

La perspectiva optimista más provechosa en situaciones de riesgo es la que nos induce a esperar lo mejor y a prepararnos para lo peor

Y en esta preparación, la responsabilidad personal juega un papel fundamental. Cada uno de nosotros, con nuestras acciones y gestos cotidianos, deberíamos ser capaces si no de revertir la situación, al menos de no agravarla.

Porque los políticos -los poderes públicos- no dejan de ser humanos. Y no siempre su lucidez se corresponde con la gravedad de la situación que tienen que gestionar. 

No debemos caer en trampas, como el sesgo del optimismo, que nos hace mostrar un optimismo no realista respecto a nuestras posibilidades reales de enfermar, por ejemplo, el tiempo de recuperación o la gravedad de una crisis.

Ni dejarnos llevar por primeras impresiones, bulos o rumores. Acudamos siempre a los profesionales, seleccionemos bien las fuentes y tendremos información en la que podamos confiar.

The only thing we have to fear is fear itself, Franklin D. Roosvelt

Para ello, es mejor tener todo recogido en un manual de crisis, que incluya no solo los principios básicos de actuación sino el procedimiento.

Quiénes tienen la responsabilidad de ofrecer las versiones oficiales, cómo se va a gestionar el gabinete de crisis, qué tiempos se establecen y que métodos se han de seguir… Conviene que este manual haya sido preparado, consensuado, previamente y que se haya ensayado y actualizado convenientemente.

A pesar de lo que comentábamos sobre la responsabilidad personal, hay cuestiones que no deberían ser opcionales.

El teletrabajo, por ejemplo, era una quimera en España. Determinadas mentalidades empresariales lo hacían imposible, a pesar de que la tecnología nos lo pone bien sencillo.

Pues hemos tenido que esperar a una crisis, de excepcionales dimensiones, para ver que no solo no era imposible sino que es una opción real para un buen número de empleos y situaciones laborales.

No subestimemos la capacidad del ser humano de cambiar, a mejor, cuando las circunstancias lo requieren o nos obligan.

No subestimemos la capacidad del ser humano de cambiar, a mejor, cuando las circunstancias lo requieren o nos obligan #comunicación #crisis Clic para tuitear

A veces es necesaria una gran sacudida para que seamos conscientes de muchas realidades que teníamos delante de los ojos pero que por pereza o falta de interés no éramos capaces de ver.

Quién sabe si pasado el tiempo no tendremos que agradecer a cisnes negros como la pandemia del coronavirus cambios individuales y sociales que antes creíamos imposibles y que seguramente nos hubieran llevado mucho más tiempo realizar.

Y el primero, ser conscientes de que las crisis ocurren.

El segundo, que su gravedad y posibilidades de expansión son cada día mayores.

Pero que la naturaleza humana nos ofrece también nuestra mejor versión cuando la situación lo requiere .


Fuente de la imagen: Unsplash

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