La buena comunicación, la comunicación con mayúsculas, lleva grabado en su ADN una serie de valores de los que no es posible prescindir: ética, transparencia, coherencia, honestidad, humildad, empatía…

Por ello, resulta casi molesto pronunciarse sobre el falso debate de si las empresas o instituciones deben comunicar solo los aspectos positivos.

En mi opinión, esta opción no debería ni plantearse. Y sin embargo, vemos a diario muestras de cómo la comunicación se prostituye y ofrece dietas milagro (luz y color) que nunca compensan, porque sus efectos secundarios (daños en la credibilidad, reputación e imagen) son siempre mayores.

Siempre debería haber sido así. Pero utilizar la comunicación de este modo hoy, en el contexto digital, es no haber entendido ni aprendido nada: cualquier desliz o error se paga, más caro y antes. Ya ni hablamos de mentir o intentar engañar a tus públicos.

Por todo ello, el universo 2.0 -contrariamente a lo que suele afirmarse- no vale para todo el mundo. Si tu empresa o institución no comparte los principios apuntados en el primer párrafo, ni te lo plantees.

Algún ejemplo ilustrativo:

  • Instituciones públicas en las que se alaba la gestión propia en publicaciones dirigidas a los ciudadanos que disfrutan o padecen sus servicios. A quién se pretende engañar, tan difícil es entender que es absolutamente contraproducente vender la (falsa) excelencia de un producto cuando existe la posibilidad real y diaria de comprobarla.

[Ahora incluso se ha descubierto que puede ser contrario a tus intereses vender la excelencia aunque se posea, porque eleva las expectativas de tu público hasta un punto imposible de satisfacer].

¿Por qué no atribuimos a nuestros clientes o ciudadanos una parte, aunque sea pequeña, de la inteligencia que todos creemos poseer?

  • Qué decir de las campañas electorales, con esos carteles en los que los candidatos ofrecen una apariencia que no tienen.

Con esos debates y declaraciones en los que se ofrecen argumentos de cumplimientos electorales que no existen y promesas futuras de actuaciones que sabemos que no se van a cumplir.

O en los que se deslizan afirmaciones que revelan la auténtica naturaleza de los candidatos y que se pretenden corregir con una mera disculpa. Como si el fondo de esas palabras hubiera cambiado.

En su descargo, y en el de sus asesores, cabe destacar que la política es un ecosistema absolutamente cerrado, en el que las barreras de entrada son enormes y las posibilidades de competencia real, entre iguales, muy pocas. Y de momento, ya veremos cuánto dura, casi todo (el mundo) vale.

Si decides embarcar a tu empresa en ese circo, dedícate al espectáculo pero no afirmes trabajar en comunicación, denigras la profesión y estarás haciendo un flaco favor a tu organización.

La perfección no existe por mucho que se predique y, sí, todos nos equivocamos. Lo hacemos a título individual y, mucho más, cuando hablamos de empresas o instituciones (que no dejan de ser una suma de muchas voluntades individuales).

Y en todo caso, queremos empresas (y personas) humanas, que se equivoquen, que pidan disculpas, que sean humildes y aprendan de sus errores, que aprovechen las enseñanzas de sus clientes y crezcan con ellos…

¿Tan difícil es de entender?

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Fuente de la imagen destacada: Freedigitalphotos

5 Comentarios

  • AlbaP
    Posted 27 mayo 2014 11:28

    Hace falta adaptar la forma de comunicar a las características del público de cada empresa y al modelo de sociedad de hoy en día, el cual se caracteriza por ser inteligente y saber cómo hacer para exigir una información veraz e inmediata. De lo contrario, tiene todas las armas para hacer público su descontento.

    http://www.marcodecomunicacion.com

  • Hugo Moreno
    Posted 29 mayo 2014 22:17

    Hola Luis. Buen tema, habría que comenzar por decir que difusión, divulgación, manipulación, relación, publicación entre otros términos no son sinónimos de comunicación. Comunicar es un estado de apertura, disposición y acción para el intercambio con el otro, del cual siempre resulta algo nuevo y positivo; por lo tanto la comunicación pasa, en todos los seres vivos y no sólo en lo humano, por el conocimiento, reconocimiento mutuo e interacción entre múltiples características y tonalidades de lo positivo y negativo. En realidad la mayoría intenta difundir o divulgar lo que considera positivo, como es natural, sin embargo pocos logran comunicar en toda la extensión de la palabra; esa minoría en todos los sectores de la actividad humana que comunican logran por lo regular ser considerados universalmente como seres de identidad propia y se les reconoce socialmente por algo que hicieron, pensaron o legaron y comunicaron bien.
    No hay comunicación buena o mala, la comunicación es o no, no hay matices ni etiquetas al comunicar porque éste es el verbo de la excelencia para ganar (un estado donde se da y se recibe para transformar juntos, donde se ponen las cosas en común); lo otro sólo es difundir, divulgar, relacionarse, publicitar o intentos de manipular (ese acto donde el que impone y al que le imponen, pierden), esas son relaciones efímeras y por lo regular de perdedores). Saludos!

  • Luis Miguel Díaz-Meco
    Posted 30 mayo 2014 08:39

    Pero lamentablemente, todavía, Hugo, esa falta de comunicación que señalas («relaciones efímeras y de perdedores») suele ser mayoritaria.

    Por ello es tan importante, a todos los niveles, que los profesionales de la comunicación sigamos divulgando los beneficios de comunicar con principios y valores, por el bien de nuestro oficio y de las organizaciones para las que trabajamos 😉

    Un cordial saludo y bienvenido!

  • Esmeralda Florin
    Posted 04 junio 2014 10:40

    Hola,

    Principios, valores, coherencia, honestidad… maravillosas palabras que las nuevas generaciones de profesionales de la comunicación deberían anotar sobre sus diplomas y dotar de contenido. Muy acertado y pertinente tu articulo, como siempre.

    Tengo la impresión de que buena parte de nuestra sociedad esta cansada de palabras vacias y promesas sin cumplir. Las instituciones están en crisis y los ciudadanos ya no se conforman con una comunicación «para salir del paso». Internet y las nuevas tecnologías han simplemente acelerado este proceso. Es tiempo de regenerar, de encontrar nuevas vías -tambien esto se impone en el ámbito de la comunicación- de imaginar y crear una comunicación responsable y ética. ¿Sabéis de alguna agencia de comunicación que se haya puesto ya por la labor ? Si no habría que crearla…

  • Luis Miguel Díaz-Meco
    Posted 04 junio 2014 13:35

    Muchas gracias por tus palabras, Esmeralda 😉

    Comparto plenamente tu comentario, pero la comunicación no deja de ser un fiel reflejo de la sociedad en la que se desarrolla y de las personas que la utilizan.

    En tanto no se produzca ese cambio de mentalidad para hacer las cosas de otra manera es impensable, creo, exigir a la comunicación que lidere el proceso.

    Los cambios se están produciendo… La velocidad es quizá la que no se ajusta a nuestros deseos.

    Un cordial saludo!

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