El mejor portal de transparencia es el que no existe, porque no es necesario. Pero como no estamos en los países nórdicos, con una tradición de décadas, cualquier iniciativa en favor de la mejora de la transparencia, de la rendición de cuentas y del buen gobierno de lo público debe ser bienvenida.

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En este contexto se celebró la pasada semana en España la Semana de la Administración Abierta, con más de 300 actos. Asistí a uno de ellos, el que se celebró en el ayuntamiento de Pinto (Madrid), excelentemente organizado por Nieves Escorza, bajo el título: Construyendo gobiernos locales abiertos.

En él se evidenciaron las enormes posibilidades que nos ofrece el nuevo entorno social y político que vivimos y el escaso interés que aún despierta la posibilidad real de mejorar nuestros procesos democráticos y la gestión de los asuntos públicos.

  • La transparencia, explicó Julio Cerdá del ayuntamiento de Arganda del Rey, debe actuar como una vacuna, como un elemento terapéutico contra determinadas formas de gestionar lo público. Es, además, siempre un buen negocio, aunque el ir desnudos nos genere -al principio- cierta incomodidad. Un buen negocio individual y colectivo porque, tal y como afirma el dicho popular: cuanto más te miro, mejor te portas.
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Y puso un ejemplo muy gráfico de cómo utilizar los datos que ya se poseen en las administraciones públicas para obrar con transparencia. ¿Por qué existen convocatorias de becas? Se podrían conceder directamente sin necesidad de convocarlas, ya que las administraciones tienen todos los datos sobre sus vecinos (estudios, notas, situación económica…).

  • Santiago Fernández, del ayuntamiento de Torrelodones, explicó cómo les costó dos años poder realizar una consulta popular respecto a las fiestas locales del municipio. No existe una cultura de participación y cualquier iniciativa novedosa requiere de unos trámites y plazos que disuaden en lugar de animar a ponerlas en marcha.

La actual ley de transparencia española, comentó Cerdá, es una ley de mínimos que podemos asumir si queremos parecer transparentes pero que no indica que lo seamos.

  • Porque las posibilidades tecnológicas ya existen, como evidenció Juan Ignacio Criado, para conocer la trazabilidad de una decisión, cuándo y cómo se tomó, y conocer sus implicaciones y consecuencias posteriores para mejorar, en último término, la gestión.

Y más allá de la complacencia, una crítica. Gracias a la intervención de Mariano Pérez-Ugena, pude conocer varias iniciativas de gobierno abierto y participación que ha puesto en marcha el ayuntamiento de Getafe, localidad en la que resido. Si alguien mínimamente interesado por estos temas los desconoce, algo habremos hecho mal al comunicar su puesta en marcha.

No basta con identificar problemas y tratar de proponer soluciones, hay que implicar (al menos intentar) a los ciudadanos en la solución de estos problemas comunes.

A menos que queramos parecer transparentes pero sin interés por serlo realmente.

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