Comunicación, sentimiento y emoción. Somos poco racionales

Descubría esta semana en el blog del profesor Francisco Seoane una interesantísima entrevista a Daniel Kahneman, psicólogo, profesor de la universidad de Princeton y premio Nobel de Economía.
Algunas de sus reflexiones me han parecido tan reveladoras que no me he resistido a compartirlas:
  • Nuestras decisiones no son tan racionales como parecen.
  • La mayoría de nuestra vida intelectual está regida por este tipo de pensamientos automáticos (…) Son nuestros prejuicios e intuiciones, y a menudo nuestro cerebro no hace sino aceptarlos como ciertos sin pensar.
  • Nuestros pensamientos inconscientes influyen más en nuestra conducta de lo que creemos.
  • A menudo nuestro cerebro racionaliza los pensamientos automáticos y los presenta como el fruto de un razonamiento elaborado. Pero son historias que nos inventamos para justificar decisiones que en realidad son fruto de nuestros prejuicios. Es una forma de engañarnos.
  • El pensamiento complejo requiere esfuerzo (…) Por eso, muchas veces actuamos guiados por nuestros prejuicios y no por un análisis racional.
  • Muchas de las cosas que ocurren en nuestro cerebro son el fruto de asociaciones automáticas.
  • Kahneman pone el ejemplo de los mensajes de los (buenos) publicistas y políticos: Apelan a nuestros instintos y no a nuestro ser racional. No sabemos el porqué de nuestros valores o nuestras creencias. No sabemos por qué algunas cosas nos repugnan u otras resultan tan atractivas. Son cosas que están grabadas en nuestro cerebro y para nosotros son ciertas. He ahí el motivo por el que es tan difícil cambiar las percepciones de las personas. Porque sólo aceptamos que algo es cierto si encaja con esos prejuicios. Es imposible cambiar las percepciones de una persona a base de razonamientos. Sólo podemos hacerlo por medio de mecanismos emocionales y los políticos son conscientes de ello.
  • Por eso es tan difícil para nosotros asumir emocionalmente un sacrificio en el presente para lograr un objetivo lejano como salvar el euro o prevenir el cambio climático. Cuando uno percibe una discrepancia entre lo que es concreto e inmediato y lo que es remoto y abstracto, el atractivo de lo inmediato siempre es irresistible.
  • El ojo ha tenido muchos siglos para adaptarse. Nuestro cerebro reflexivo es más reciente.
¿Qué te parece? ¿Cuestiona algunos de los conceptos que hemos aprendido como verdades universales? ¿En qué medida puede contribuir a variar nuestra visión sobre determinados aspectos?

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