Comunicación, política y modelos legítimos pero profundamente trasnochados

He de confesar que sigo la campaña a la presidencia de EE. UU. con cierto interés profesional pero con un profundo desdén como ciudadano. 
Ya he manifestado en alguna ocasión mi opinión sobre las campañas electorales en entornos maduros democráticamente. 
En España, por ejemplo, movilizan una enorme cantidad de recursos, en muchas ocasiones públicos, que se ponen al servicio de organizaciones caducas para seguir perpetuando un sistema de gestión absolutamente trasnochado y opuesto a las demandas ciudadanas de un gobierno abierto, basado en los pilares de la transparencia, la participación o la colaboración.
Pero, a cambio, ese torrente de ideas -que los partidos y los responsables políticos no han sabido expresar ni plasmar en cuatro años- sale a la superficie, en muchas ocasiones, para el entretenimiento de la ciudadanía [Quizá este sea otro valor habitualmente no contemplado de las campañas electorales].
En EE. UU. hemos conocido la existencia de un congresista republicano, Todd Akin, por unas declaraciones difíciles, cuando menos, de asimilar: las víctimas de una violación “legítima”no suelen quedarse embarazadas porque “el cuerpo de la mujer tiene mecanismos para cerrarse del todo”. 
[Reproduzco sus declaraciones originales por el interés científico que puedan encerrar: “(…) If it’s a legitimate rape, the female body has ways to try to shut that whole thing down”].
Ignoro las fuentes científicas y médicas de las que bebe este buen señor pero me las puedo imaginar.
Al margen de su opinión, en absoluto respetable, como diría Fernando Savater, lo más grave viene después, cuando trata de zanjar el asunto con una disculpa, al afirmar que se equivocó y que sus palabras: No reflejan mi profunda empatía con los miles de mujeres que son violadas o sufren abusos cada año”.
Pero al hilo de este caso, me surgen varias reflexiones que me gustaría compartir:
  • ¿Por qué se disculpa? ¿Por la presión social, la de su propio partido…? 

Básicamente, porque esas declaraciones comprometen su carrera política y causan un perjuicio en la imagen a su entorno político. No porque realmente no piense lo que ha dicho.

  • Te puedes equivocar, por supuesto, en una cifra, en un dato, incluso en una interpretación de un hecho, pero si realizas una declaración de principios, no te puedes equivocar sin estar equivocado tú
La célebre frase de Groucho Marx viene como anillo al dedo: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.
  •  ¿Cómo puede alguien confiar en una persona que no tiene ni convicciones, ni principios, que hoy dice A, quizá precisamente por esa convicción, pero mañana puede decir B, incluso C, sin que se le borre la sonrisa de la cara y le tiemble la voz?
Pero, de momento, este es el modelo político con el que contamos. 
A pesar de las diferencias culturales, de la distancia geográfica, de los usos y las costumbres… El mismo, básicamente.
Legítimo pero profundamente trasnochado y caduco. 
Aunque afortunadamente, temporal.

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