Comunicación interna y teletrabajo. Nuevas tendencias, viejas realidades

 

Que  nuestro entorno laboral está cambiando es un hecho. El problema es que aún no tenemos muy claro cómo.

Una encuesta reciente de McKinsey Global explicaba que el 87 por ciento de los ejecutivos dijeron que estaban detectando carencias en las habilidades digitales de sus empleados o que esperaban encontrarlas en unos años. Pero menos de la mitad de los encuestados tenía una idea clara de cómo abordar el problema.

[Afortunadamente no se decía nada sobre sus propias carencias ].

Hasta aquí, nada extraordinario. En un entorno como el actual, la mentalidad, la actitud, es mucho más importante que los conocimientos; y nuestras habilidades han de cambiar para adaptarse continuamente a las nuevas necesidades.

En un entorno como el actual, la actitud es mucho más importante que los conocimientos; y nuestras habilidades han de cambiar para adaptarse continuamente a las nuevas necesidades #comunicación Clic para tuitear

Sin embargo, lo que no cambia es nuestra tendencia a descubrir valores y tendencias, aparentemente revolucionarios, que ya deberíamos haber interiorizado hace mucho tiempo. Cualquier excusa es buena, ahora la pandemia.

Y así, se puede leer -sin rubor alguno para el que lo escribe- que el entorno actual requiere un enfoque humano, en el que los líderes sean gente real.

Today’s environment calls for a human approach, in which leaders are real people

No quiero pensar qué eran antes… Menos mal que ha llegado la pandemia para mostrarnos esta (nueva) realidad.

Por eso, medidas como las anunciadas recientemente por Siemens nos parecen tan revolucionarias, no porque las marque el sentido común (por no hablar de la productividad, el compromiso, el clima laboral…) sino porque no son habituales:

  • Centrémonos en los resultados en lugar de en el tiempo que pasamos en la oficina.

En muchos entornos, aunque parezca increíble, aún está bien visto permanecer muchas horas en la oficina aunque sea para “hacer pasillos”: estar y ser visto, independientemente de que se esté trabajando o no.

  • Confía en los empleados y dales la seguridad necesaria para realizar su trabajo.

Y que pasan un decálogo tan sencillo, como habitualmente ignorado:

  • Los responsables han de demostrar que se preocupan por sus trabajadores y se toman el tiempo necesario para conocer sus circunstancias individuales.
  • Apostar por una comunicación clara sobre el trabajo, su sentido y estrategia.
  • Libertad para que los empleados trabajen cuándo y dónde se encuentren más cómodos. La clave está en la productividad no en la presencia, que muchas veces es contraproducente.
  • Elogia y premia (un mero reconocimiento es suficiente) el trabajo bien hecho y corrige, de forma constructiva, los errores.

Menos mal que la pandemia ha venido a rescatarnos de nuestra ignorancia.

 

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Fuente de la imagen: Unsplash

 

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