Las buenas prácticas deberían poder aplicarse a cualquier ámbito de la comunicación. De hecho, cada día más, las fronteras entre los aspectos relativos a la reputación o la imagen pública se diluyen.

¿En qué medida la imagen institucional que se proyecta depende de la comunicación interna?

¿Serviría para algo trabajar en exclusiva, si esto fuera posible, la comunicación externa?

¿Tiene algún sentido aislar la comunicación digital del resto de la estrategia de comunicación de la empresa? ¿Por qué entonces, en ocasiones, la confiamos a personas sin poder ni capacidad estratégica, alejadas del foco de las decisiones?

En época de incertidumbres, he querido apreciar algunas certezas en las enormes similitudes, no siempre resaltadas, entre la comunicación interna y la institucional. Allá van:

  • Ambas deberían alejarse del márquetin tradicional y centrarse en «vender» valores

La comunicación interna no puede, ni debe, aislarse de las cifras del negocio, de la productividad, de las ventas… pero debería estar mucho más pendiente de crear las condiciones (motivación, inspiración del talento, compromiso con valores y objetivos de la empresa…) para que la salud de la empresa no se resienta.

La #comunicacióninterna no puede, ni debe, aislarse de las cifras del negocio Clic para tuitear

Del mismo modo, la comunicación institucional debería alejarse de su tradicional -y equivocado- propósito de vender personas (políticos o partidos) y concentrarse en dar lustre a la imagen pública de la institución, más allá de sus inquilinos.

La #comunicación institucional debe centrarse en dar lustre a la imagen pública de la institución Clic para tuitear
  • Servicios y productos pasan; institución y empleados permanecen

La comunicación ha de plantearse, siempre, con un propósito estratégico y como una carrera de largo recorrido.

Siempre es importante comunicar el lanzamiento de un nuevo producto, una herramienta, la organización de un acto… pero sin perder nunca de vista cómo encajan en la estrategia global.

A veces nos concentramos tanto en el detalle que perdemos la perspectiva.

Y tanto en comunicación interna (empleados) como en la institucional (la propia organización) no es recomendable perder nunca el foco.

Es mucho más importante centrarse en lo que somos y en cómo lo hacemos, que en lo que estamos haciendo ahora.

Porque más allá de los individuos, ya sea el director general o el responsable político de una institución, la única opción de ser memorables es por las experiencias y valores que transmitamos y que hagamos sentir a nuestros públicos.

La única opción de ser memorables es por las experiencias y valores que transmitamos Clic para tuitear

Y en este campo, la comunicación interna y la institucional son insustituibles. Que no te engañen 😉

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2 Comentarios

  • GREGORIO RIVAS SILVA
    Posted 13 marzo 2017 11:27

    Excelente análisis y paquete de advertencias; algo a lo que nos tienes acostumbrados. Gracias por ello.

    • Luis Miguel Díaz-Meco
      Posted 13 marzo 2017 11:42

      Te lo agradezco sinceramente, Gregorio.

      Un cordial saludo!

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