Cómo no responder preguntas. Una lección magistral

“Las preguntas no hacen ningún daño. Solo las respuestas pueden hacerlo”. 
Sam Donaldson, periodista, corresponsal en la Casa Blanca durante más de 20 años.Estoy preparando unas clases sobre comunicación, política para más señas, y a veces te asaltan las dudas sobre si realmente las buenas prácticas -que el discurso académico y profesional dictan- sirven realmente para algo.

Me explico.
Leía recientemente, estupefacto, las respuestas que la presidenta argentina, Cristina Fernández, daba a un grupo de estudiantes en varias universidades estadounidenses.
Eran preguntas educadas y en la línea de lo que cualquier gobernante debe esperar cuando atiende a medios o ciudadanos: que incidan, de un modo crítico, en aquellos aspectos sobre los que se discrepa, despiertan polémica o han sido poco, mal o nada explicados.
Algunas de las respuestas no tienen desperdicio:
  • Me parece que vos sos de la oposición, tenés todo el derecho a ser de la oposición pero no a tergiversar los hechos. (…) Vos, Manuel, ¿cuantos años tenés? No sabes lo que eso significa, vos naciste en una América del Sur democrática, no sabés lo que era tener 22 años cuando yo los tenía, daba miedo ser joven, ser joven era pecado, era sospechoso.
  • (1) Me parece que hay un gran desconocimiento y mucho manejo mediático del tema. (2) Yo creo que deberían por lo menos todos los estudiantes informarse más de todo lo que pasa en estos países. (…) Vi también argentinos que están aquí, bueno tú eres argentino. (3) Estás acá, problemas de dólares no debés tener. ¿Vos sabés la cantidad de argentinos que ni siquiera podrán llegar a la Universidad de La Matanza [municipio del conurbano bonaerense], nunca? (4) A la Universidad de La Matanza, vos tenés la suerte de estar estudiando en Harvard, ¿te parece que podés hablar de cepo cambiario? (5) ¿No te parece un poco injusto con el resto de los argentinos? Yo creo que es un poco injusto para todos los argentinos, pero bueno, es mi percepción.
  •  (1) Primero te voy a contestar, porque no se lo contesté a tu anterior compañerito [silbidos por parte de algunos asistentes ante la palabra compañerito], sobre el tema de que «soy uno de los pocos privilegiados». (2) Chicos, estamos en Harvard, por favor, esas cosas son para La Matanza, no para Harvard. Esta frasecita, «soy uno de los pocos argentinos privilegiados». Mirá, será porque están acá en Harvard y no se enteran, yo hablo con millones de argentinos en los 20.000 actos a los que voy (…)  (3) Son chicos inteligentes, tiene nivel académico, yo creo que no pueden repetir monocordemente lo que escriben dos o tres periodistas. (…) (4) Les pido ahora a todos ustedes que levanten la mano los que saben si se ha sancionado una nueva ley de medios en la República Argentina. Quiero que levanten un poco más alto la mano para que pueda verlos, deben ser muy poquitos evidentemente. (…) (¿Ataque?) Como se ve que muchos no la conocen, quiero explicarles qué es la primera ley que se envía al Congreso luego de realizar un anteproyecto. (…) (5) Es curioso que no haya llegado una información de esta naturaleza a una universidad tan importante como Harvard. (…) (6) Pero no sos uno de los pocos argentinos, tal vez porque vivís acá en Harvard, obviamente, vas a hablar poco conmigo porque yo a Harvard no vengo, pero te puedo asegurar que hay millones de argentinos que hablan con esta Presidenta constantemente, sería tonto pensar otra cosa, hablo con periodistas, con sindicalistas. (7) A mí me llama la atención venir a una universidad y estar hablando de eso, no vine a una escuela de periodismo, vine a una escuela de gobierno y yo soy presidenta, y me llama la atención poderosamente que todo gire en torno a si hablo o no con tal o cual periodista. (8) Realmente me parece, si me permiten, poco académico, esperaba realmente algún otro tipo de análisis o algún otro tipo de preguntas que tuvieran que ver más con el Gobierno y con la escuela de gobierno, que creo es el tema lo que los ocupa a todos ustedes. ¿Qué es lo que querías saber, me podés repetir la pregunta?
¿Se trata de un problema de comunicación?
¿Necesita esta persona formación específica en este campo?
No.
El problema es previo, la comunicación no hace milagros, y sin determinados valores, actitudes y atributosal final se comunica lo que realmente se es.
[Ya lo decía Jacinto Benavente: «Cuando no se piensa lo que se dice es cuando se dice lo que se piensa»].
En política, es tan básico que da pudor hasta recordarlo, pero cada vez más también en el ámbito de la empresa, el público(ciudadanos, consumidores…) quiere saber.
Y la obligación del servidor público es explicar, rendir cuentas, incluso realizar una labor de pedagogía, con transparencia, empatía, humildad.
¿Cómo te suena? Bien pero, como diría aquel, poco.
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Los vídeos completos con la secuencia de preguntas y respuestas pueden consultarse a continuación:

   

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