La realidad suele ser bastante más compleja de lo que parece a simple vista.

Nuestras percepciones, marcadas por convenciones sociales y atajos de nuestros cerebros, suelen ser bastante más directas. Adoramos, quién lo diría, lo simple; la complejidad siempre nos incomoda.

La percepción es la realidad, lo demás es ficción, Al Ries

Recojo un extracto del libro Jugarse la piel de Nassim Nicholas Taleb, que me ha parecido brillante, como muchas de sus reflexiones.

Imagina que estás en un hospital y tienes que elegir entre dos cirujanos de rango similar que trabajan en el mismo departamento.

  • El primero tiene una apariencia refinada: lleva gafas con montura de plata, tiene unas manos delicadas y bien torneadas, una voz suave y una elegancia natural en su forma de conducirse. Tiene el cabello plateado y bien peinado.

Es la persona que pondrías en una película si tuvieras que escoger a un cirujano. Su despacho está lleno de diplomas de la Ivy League, tanto de sus estudios universitarios como de su propia especialidad médica.

  • El segundo parece un carnicero: está gordo, tiene unas manos muy grandes, usa un lenguaje grosero y va siempre desaliñado. No hay día que no le sobresalga la camiseta del pantalón. Ningún sastre de la Costa Este sería capaz de ponerle un botón al cuello de su camisa. Habla sin miramientos con un fuerte acento neoyorquino, como si no fuera consciente de ello. Cuando abre la boca deja ver un diente de oro.

La ausencia de diplomas en las paredes de su despacho es buena muestra del poco orgullo que le inspira su educación: quizás fue a una universidad local. En una película interpretaría al guardaespaldas retirado de un joven congresista, o a un cocinero de baja estofa de algún antro de Nueva Jersey.

¿A cuál elegirías para que te atendiera a ti o algún miembro de tu familia?

ERROR.

Tal y como nos hace ver Nassim N. Taleb, la mejor opción es -sin duda- la del carnicero. ¿Por qué?

Simplemente, porque no da el pego, ha tenido que superar muchos obstáculos en términos de percepción.

Existe una jerarquía y una evaluación profesional, incluso personal, estandarizadas, donde la imagen tiene bastante, demasiada, importancia.

La próxima vez que te encuentres ante la necesidad de una elección, recuerda:

La realidad es ciega a las apariencias
No te dejes llevar por las apariencias, la realidad es ciega a las apariencias #comunicación Clic para tuitear

Fuente de la imagen: Pexels

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