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Ando estos días preparando unas clases sobre comunicación digital y administraciones públicas para la Federación de Municipios de Madrid y he reparado en el escaso contenido que se comparte pese al enorme caudal que produce una institución pública de un tamaño medio.

¿Por qué? Porque solemos centrarnos en nuestras necesidades en lugar de preocuparnos por satisfacer las de los ciudadanos, auténticos protagonistas de la gestión.

Al final de este texto tienes un artículo que habla del márquetin de contenidos y en el que me he basado y adaptado (hasta casi desfigurarlo) para redactar un breve decálogo sobre algunos aspectos que deberíamos tener en cuenta para diseñar una estrategia de producción y distribución de contenidos en cualquier administración pública (y que está dirigido, principalmente, a los políticos, como responsables temporales de su gestión).

  •  Centrarse en lo que el ciudadano o vecino quiere es mucho más importante que hacerlo en lo que tú (institución o político) quieres

Se pueden ganar más amigos en dos meses si se interesa uno en los demás, que los que se ganarían en dos años si se hace que los demás se interesen por uno, Dale Carnegie

  • La comunicación directa con este ciudadano o vecino debería ser la primera opción

Frente al miedo que en ocasiones se aprecia al contacto real con el ciudadano, deberíamos valorar cada posibilidad de relación (incluso a través de críticas o quejas) como una oportunidad de conocimiento, aprendizaje… de legitimidad en último término.

  • La relación con tu público no finaliza con el voto, sino que se debería afianzar y fortalecer a partir de ese momento (incluso con aquellos que no te hayan votado).
  • Ser el contenido es mucho más importante que estar, revoloteando, en torno al contenido

Sé, haz y -solo entonces- comunica. Es decir, ten unos valores, muéstralos día a día para comunicarlos posteriormente y que se perciban como tales

Cuántos contenidos se sacrifican porque no está presente el político de turno o cuántos otros se crean, artificialmente, solo por esa presencia.

  • La comunicación interna debe preceder a la externa

Difícilmente podrás mostrar determinados valores de la institución si sus empleados no los conocen y comparten. La reputación se construye, siempre, de dentro hacia fuera.

  • Sin un contenido de calidad, construir una comunidad en torno a intereses comunes es imposible

Un político que se expresa como si estuviera en un mitin o una institución que solo proyecta notas de prensa únicamente conseguirá atraer a sus incondicionales.

Si quieres involucrar a un círculo mayor, recibir información de un contexto más amplio, conocer cómo respira y vive tu público, tendrás que hacer algo más.

  • Para todo ello, es imprescindible que haya profesionales de la comunicación, con voz y voto, en la gestión de las políticas públicas

La comunicación es un aspecto tan delicado, y trascendente, que debe ser manejado por profesionales. Desconfía de las recetas mágicas y de los resultados instantáneos.

Su visión, alejada de las luchas, vaivenes políticos e intereses institucionales, es clave.

  • La inmensa mayoría de las webs, además de ser horribles, solo hablan de lo bien que lo hacen los políticos y no responden a las demandas reales de los ciudadanos

Acercar la administración a los ciudadanos (e-administración), ofrecerles toda la información sobre presupuestos, contratos, concursos, cumplimiento de programas, ejecución de inversiones… (transparencia) y facilitar su participación es posible y relativamente sencillo.

¿Qué falta entonces? El interés de los políticos por hacerlo posible y la exigencia ciudadana por hacerlo necesario.

  • Sin un interés sincero por cambiar las cosas, olvídate de todo lo anterior

Un parche por aquí, una chapucilla por allí… no solucionan nada. O te planteas realmente cambiar la actitud y los valores de la institución o nada de lo anterior tiene sentido.

¿O sí? ¿Cuál es tu experiencia?

Artículo inspirado en:

Fuente de la imagen: Freedigitalphotos

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