Claves para una comunicación eficaz: la empatía

Si hay un mandamiento que debería ser obligatorio para todo aquel que se dedique profesionalmente a la comunicación ese es el de la empatía.

Es más debería incluirse además en los valores imprescindibles para cualquier persona con interés por influir, persuadir… o simplemente por garantizar que traslada su mensaje con eficacia.
El público es (o debería ser) la medida del mensaje. Si no lo recibe o entiende de acuerdo con nuestro propósito, el error es siempre propio.
Y en una entorno como el actual, donde cada día es más difícil captar la atención y generar interés, existe una herramienta que a menudo olvidamos y que nos garantiza precisamente eso: atención e interés.
¿La empatía, quizá? Sin duda.
No es sencillo. En muchas ocasiones exige alejarnos de los convencionalismos, de la forma habitual de realizar las cosas, de pensar en nosotros mismos… para posar nuestra mirada en el destinatario de nuestro mensaje.

Cuando comunicamos tenemos que tener, siempre, perfectamente claro el objetivo y no desviarnos ni un milímetro. Dar en la diana significa tocar la fibra de nuestro destinatario, preferiblemente a través de sus sentimientos.
Solo así lograremos trasladar con eficacia nuestro mensaje. Lograr la influencia que buscamos y ser buenos comunicadores.
Os dejo dos ejemplos sublimes, en el ámbito de la publicidad, de cómo llegar al público y trasladar nuestro mensaje con éxito.
Reconozco que la primera vez que los vi me impactaron y afortunadamente no me encontraba próximo a ninguna de las situaciones que se plantean. No quiero ni imaginar cuál hubiera sido mi reacción en otras circunstancias.

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