Más allá de la comunicación política, El poder político en escena de Luis Arroyo se asemeja más a un libro de historia: realiza un excelente recorrido por las estrategias y liturgias de la comunicación política pero ahí se detiene. Se echa en falta un poco de prospección, de capacidad de anticipar o mostrar tendencias…

Ya conocemos cómo se articula actualmente la política pero, a pesar de los recelos del propio autor, esperemos que sus protagonistas sean capaces de encabezar, voluntariamente o impuesto por las circunstancias, un cambio que ofrezca nuevas pautas y formas de concebir el arte de la representación política.

Mientras tanto, quedémos con algunas de las muchas lecciones que se pueden extraer de esta obra, absolutamente recomendable [las cursivas se corresponden a extractos del libro, el resto, a apuntes del autor de este blog]:

Huyamos de los expertos

«Los expertos se equivocan con mucha frecuencia. Se ha demostrado que las previsiones financieras de los entendidos fallan habitualmente, de manera que un inversor haría tan bien ubicando su dinero al azar como fiándose del criterio de los expertos. (…) En el ámbito político sucede igual».

Cómo se concibe la política y por qué debería cambiar

 «(…) La inmensa mayoría [de la gente] no participa nunca; si lo hace, es a duras penas votando cada cuatro años».

¿Es este el sistema que queremos?, ¿una política basada en unos esquemas casi tan caducos y trasnochados como muchos de sus protagonistas?

Resistencia a cambiar de opinión

«Buscamos la información que está en línea con nuestras opiniones, la interpretamos como nos interesa y recordamos más lo que es coherente con nuestros juicios».

O como afirma con la misma claridad Eduard Punset: «La novedad no es bienvenida. El terror del cerebro a adaptarse a nuevas reglas del juego, el pánico a perder el control de la situación, la inercia de las costumbres (…) el peso de la tradición (…) se alían para poner obstáculos a la innovación y al cambio».

Persuasión y emoción, claves en comunicación

«La política no consiste en convencer con razones sino en persuadir con emociones».

«En lugar de trabajar con ecuaciones es preferible trabajar con narrativas».

«Cada noticia debería (…) desplegar atributos propios de la ficción, del drama (…). Estamos en el negocio de la narración porque estamos en el negocio de la comunicación».

Expectativas

«La satisfacción es igual al resultado obtenido menos las expectativas, por lo que cuanto más altas sean las expectativas, menor será la satisfacción».

Cómo se producen los cambios

«Las sociedades (…) cambian. Lo hacen al ritmo que marcan las élites del momento (…), los valientes que cuestionan el statu quo en el momento oportuno. (…) Solo los vanguardistas, los herejes y los disconformes se atreven a desafiar a la opinión pública».

Comunicación y discurso político

«Hay una melodía que tocar, y tienes que tocarla en el tono correcto, pero hay un momento en que tienes que improvisar. Si improvisas totalmente y tocas fuera de tono y te olvidas de qué canción es, tienes un problema. Pero si nunca te separas de la melodía, tampoco serás muy eficaz». Bill Clinton.

Y por último, un estudio científico que bien pudiera pasar por anécdota… ¿o premonición?

Se extirpó a un pececillo una parte de su cerebro, donde se ubica la reacción de adhesión al grupo. El pececillo operado ve, come y nada como un pez normal pero no le importa abandonar el banco sin acompañamiento de otro pez. Le falta la vacilación de un pez normal. Si ve alimento o tiene cualquier otro motivo para hacerlo, nada en una determinada dirección… y todo el banco le sigue.

¡En virtud de su discapacidad, el animal descerebrado se ha convertido en el dictador!

Otras reseñas de libros de comunicación:

2 Comentarios

  • Sonia
    Posted 12 febrero 2013 09:13

    Expectativas. Eso es lo que no tenemos en estos momentos por eso «Esto es lo que hay» y la resignación que conlleva se ha convertido en el leitmotiv de la sociedad española actual. O promovemos cambios, nos imponemos la obligación de dejar que nuevos aires entren en nuestra sociedad venciendo la resistencia innata que tenemos al cambio o el futuro como sociedad se plantea muy incierto.

    • Luis Miguel Díaz-Meco
      Posted 12 febrero 2013 10:12

      Pues habrá que crear estas expectativas!

      No coincido totalmente con tu análisis tan pesimista, Sonia; es cierto que cuesta muchísimo cambiar determinadas conductas pero poco a poco estoy convencido de que lo vamos a lograr.

      Además, con unas expectativas tan bajas, seguro que la satisfacción final es mucho mayor 😉

      Gracias por el comentario

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